“Respecto a la participación política de las mujeres se ha avanzado, aunque todavía estamos lejos de poder alcanzar una igualdad sustantiva en los cargos de representación y en las tomas decisión; por ejemplo, en el ámbito municipal, en los ayuntamientos el número de alcaldesas ha disminuido en los últimos dos procesos electorales”.
Lo anterior fue mencionado por Margarita Jiménez Martínez, consejera electoral del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de Chiapas, durante el conversatorio “Causas y consecuencias de la violencia política en razón de género”, organizado por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH).
Desde la reforma electoral del 2014 se estableció un principio de paridad que obliga a los partidos políticos a postular un 50 % de candidaturas de mujeres y 50 % de hombres para los diferentes cargos de representación, también se establecieron principios para las diputaciones locales.
Sin embargo, en las presidencias municipales ha sucedido lo contrario que en el Congreso, donde se ha tenido al menos la mitad de las curules para mujeres.
En 2015 se eligieron 34 mujeres como alcaldesas, para el 2018 bajó a 29, y para 2021 fueron solo 17, una reducción bastante marcada.
Mencionó que la participación política de las mujeres ha sido un tema que siempre había quedado en segundo plano en comparación con los puestos en los que habitualmente los hombres podían participar; siendo reducidas al ámbito de lo privado, de los cuidados de los hijos y del hogar.
Antes difícilmente podían incursionar en la vida pública y la toma de decisiones, porque existía un sistema de creencias que las relegaba a otras tareas.
Gracias al movimiento feminista se ha dado una mayor amplitud y protección de derechos humanos y político-electorales para las mujeres.
Alejandra Pacheco Fuentes, consejera electoral del estado de Yucatán, coincidió en que si bien hay avances en paridad para las diputaciones y senadurías, a nivel municipal todavía hace falta, lo que refleja que las creencias asociadas al patriarcado —que favorecen a los hombres— no se han deconstruido en este ámbito.












