Bajo el lema “Haz la diferencia en el pedacito que te tocó vivir”, Cuarto Poder cumplió una vez más con el objetivo planteado: regalar sonrisas y alegría a más de 900 niñas y niños que este domingo disfrutaron de la Posada Parachicos en su edición número 23.
El evento, coordinado por la directora general de esta casa editorial, María Morales y la licenciada Ana María de la Cruz Morales, tuvo el éxito de cada año. En punto de las 15:00 horas los infantes, en edades de tres a los 13 años, tomados de las manos de sus padres esperaron el momento para ingresar al Centro de Convenciones y Polyforum, en Tuxtla Gutiérrez, y festejar a lo grande este evento dedicado para los pequeños de la casa.
Al interior del salón Palenque, unos 900 infantes disfrutaron de tan noble causa; la idea: regalar a los niños y niñas un momento de felicidad, además de la tradicional entrega de juguetes, pizzas y dulces.
Con la alegría y chispa de la payasita Diddy Candy y el payasito Duvalyn Confitado, los asistentes disfrutaron de una tarde amena y con una sonrisa en el rostro agradecieron a Cuarto Poder el esfuerzo hecho en estos 23 años.
Un ejemplo de lo maravilloso de realizar la Posada Parachicos se puede ver reflejado en Yazmín Morales Escorza, una madre de 32 años pero que, desde muy pequeña, dice, su mamá y papá la llevaban a este evento organizado por esta casa editorial.
“Mis papás nos traían a la posada de Cuarto Poder cuando se hacía en Convivencia Infantil y la verdad es hermoso porque los niños, aunque sea una pelota, ellos se ponen contentos”, recordó con una sonrisa que iluminó su rostro.
Ayer domingo, acudió con sus cuatro hijos, de ocho, seis, cuatro y un año, respectivamente. Desde hace siete años comenzó a repetir la tradición con sus pequeños, quienes con mucha emoción, esperan siempre que Cuarto Poder anuncie la Posada Parachicos.
“Ellos -los niños- estaban tristes porque no salía la convocatoria, ahorita están contentos, ya esperaban el día”. Los niños dibujaron árboles sin armas, porque la violencia ha crecido y lo que se busca es amor, paz y tranquilidad.
Este evento, dijo la madre de familia, le gusta mucho, ya lo esperaba y confía que la tradición se mantenga así por muchos años. “Muchas gracias a Cuarto Poder por hacer esto para la felicidad de los niños”, fueron las palabras de agradecimiento para quienes dirigen esta casa editorial.
Desde el 25 de noviembre se llevó a cabo la entrega de boletos de los niños para ello, esto a cambio de entrar un dibujo en el que plasmaran una idea para mejorar el mundo donde viven.
Con ello, Cuarto Poder refrenda una vez más su compromiso social de generar conciencia y acciones que permitan tener una mejor comunidad.
En el mensaje de bienvenida, la directora general de esta casa editorial, María Morales y la licenciada Ana María de la Cruz Morales, fueron recibidas entre aplausos y en una sola voz los niños y padres de familia reconocieron el esfuerzo, al que también se sumaron los patrocinadores para hacer posible una edición más.
En el mensaje, previo al inicio de la entrega de regalos, se resaltó la importancia de reciclar en casa, para tener un Chiapas más puro y limpio. Diddy Candy y el payasito Duvalyn Confitado pusieron en marcha la dinámica de las tres R: Reducir, Reusar, Reciclar, para fomentar en los niños el cuidado del medio ambiente.
Los decibeles de la posada incrementaron después de las 16:00 horas, cuando el payasito Duvalín anunció el primer número ganador; los asistentes, boleto en mano, corrían por los espacios que podían hasta llegar al templete; todos fueron afortunados se llevaron muñecas, patines, bicicletas, muñecos, aviones y hasta trenesitos. César Luis, de 13 años y con muleta en mano, pasó por su regalo.
Este evento también contó con el apoyo de 60 personas que pertenecen al Club Faydan que, de forma voluntaria, asistieron a la celebración y, con la humildad que los caracteriza, asistían a los pequeños que salieron premiados. La posada estuvo acompañada por un show de superhéroes, la cual reconocieron madres, padres y niños.
Alexia es una niña de 10 años, quien también expresó su felicidad de acudir a la entrega de juguetes, porque significa un momento de ilusión, de saberse ganadora y de participar en la propia dinámica.
La aparición de Sebastián, el niño Parachico, arrancó asombro, sonrisas y alegría entre todos los que este domingo demostraron algo en común: la inocencia y el amor, dos conceptos que las niñas y pequeños tienen bien grabados.
La noble causa de esta casa editorial también benefició a niños y niñas de las casas-hogares María de Nazareth, Aprendiendo a Vivir. Se le sumó la casa Hogar Alegre, la Infantil DIF Chiapas y la casa hogar Villa Mornese.
Al cierre del evento todas las niñas y niños salieron contentos y felices; el objetivo se cumplió, así lo confirmaron las madres, padres de familia y los infantes. 23 años de llevar sonrisas a los más pequeños es una tarea difícil, pero vale la pena por ellos, por los más necesitados. ¡Diviértanse mucho!, dijo con micrófono en mano la licenciada Ana María de la Cruz Morales.












