Se trata de Edi Maber Suárez Rodas, mejor conocido como el payaso Tomatito, quien lleva 38 años repartiendo sonrisas a chicos y grandes en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.
Tomatito nació en Simojovel de Allende, Chiapas, en una familia con amor por este arte, pues uno de sus cinco hermanos también se dedica a lo mismo, conocido como el payaso Caliche.
Expresó que desde niños estuvieron cerca de las artes circenses ya que su mamá vendía comida al personal del circo, lo que les permitió aprender y estar en contacto con personas que se dedicaban a este oficio.
Narró que su emoción por ser payaso, surgió cuando su hermano el payaso Caliche no pudo asistir a un evento y decidió ser su reemplazo, fue entonces cuando se dio cuenta que quería seguir los mismos pasos, ese día se sintió feliz al recibir los agradecimientos de las personas, pues supo que había hecho un buen trabajo
Comentó que cuando era niño conoció a un personaje famoso conocido como el Tarzán Italiano, uno de los integrantes de los primeros circos que se establecieron en la capital, en lo que ahora es el Parque 5 de Mayo, donde aprendió y lo recuerda como un gran amigo.
Inició como payaso el 6 de enero de 1978, fue conductor y productor del programa infantil El recreo que se transmitió durante cuatro años por la televisión local. Cuando el programa llegó a su fin, aproximadamente mil personas entre niños y adultos llegaron a despedirlo.
Dentro de sus anécdotas, recuerda que cuando decidió ser payaso, su madre se molestó con él, ya que para ella habría de ejercer lo que estudió durante su etapa universitaria, la licenciatura en Economía, de la cual es titulado por la Universidad Autónoma de Chiapas.
“Me siento muy orgulloso de este oficio, el ser payaso no es una profesión, es un arte, por lo que somos artistas, aun cuando no hay alguna institución que te certifique”.
“Ejercí por poco tiempo lo que estudié y me di cuenta que ser payaso me dejaba más recursos que ser economista”, expresó Tomatito.
Fue dentro de un salón de clases donde escogió su nombre artístico a causa de una penosa situación.
“Mi maestro me hizo una pregunta, me levanté para contestar y apareció la que en ese entonces era mi novia, me puse nervioso por no saber contestar, me puse rojo desde la cabeza hasta el cuello, mis compañeros me empezaron a gritar ‘¡tomatito, tomatito, tomatito!’ y ahí decidí que me llamaría así.
Cada evento representa un “ritual” para él, inicia con el proceso de maquillaje tardando aproximadamente una hora y media, aunque cuando el tiempo es limitado está listo en 20 minutos, después escoge dentro de sus nueve vestuarios lo que usará, su ropa se caracteriza por ser elegante y único en el estado.
Indicó que cada uno de sus vestuarios es confeccionado especialmente en Toluca, Estado de México.
“Para el payaso está permitido todo, me puedo poner un zapato rojo y otro verde, no tengo que combinar los colores”, dijo.
Tiene más de 40 pares de lentes para usar con los vestuarios, ocho pelucas de los colores más llamativos donde cada una se caracteriza por ser de diferente estilo.
Tomatito comenta que cuenta con el apoyo total de su familia, es casado y tiene dos hijos, quienes participan como apoyo en cada una de sus presentaciones. Sus hijos, Diana Laura y Edi Adríán se sienten orgullosos de que su padre sea un payaso.
Además su pasión por la escritura le ha permitido plasmar la historia del origen de los circos y payasos en Chiapas, ya que para él es importante que los chiapanecos conozcan esos datos, pues contribuyen culturalmente, por lo que está escribiendo un libro que pretende lanzar el próximo año.
Edi Maber Suárez Rodas, concluye: “Para mí no ha sido difícil ser payaso, si volviera a nacer escogería de nuevo este oficio que me ha dado todo lo que tengo”.












