La pandemia por la Covid-19 ocasionó el cierre de 300 tortillerías en la entidad durante los últimos cinco meses, sin embargo, otro porcentaje de estos negocios se encuentra en la recuperación tras pasar meses de angustia con lo mínimo, informó Ramón Salazar Ballinas, presidente de los Industriales de la Masa y la Tortilla.
Ajustes
Apuntó que a pesar de estas cifras, no se estima un incremento en el precio del kilogramo de tortilla hacia la parte final del 2020, siempre y cuando el costo de las harinas siga estable, pues de este insumo depende el repunte de los precios en la venta al público.
Pese a las proyecciones, aseguró que los industriales de la masa y la tortilla están consientes de los niveles de pobreza en los que se ubica Chiapas, ya que se calcula que más del 60 por ciento de sus habitantes vive en pobreza laboral, con incapacidad para cubrir la canasta básica, por lo que aumentar el precio del alimento básico lastimaría la economía familiar.
El empresario consideró que el rezago económico en la entidad se ha resentido desde hace varios años, sin embargo, con la pandemia se causó un daño irreversible, no sólo en el sector tortillero, sino a todos en general.
Ballinas apuntó que la reapertura de restaurantes y bares en la entidad durante las últimas semanas permitió un aliento a los empresarios del rubro, aunque es anticipado hablar de una recuperación, pues los meses anteriores causaron estragos.
Al décimo mes del 2020, la principal preocupación de estos empresarios es conseguir los recursos para hacer el cierre del año, en la medida de lo posible pagar aguinaldos y seguir sus operaciones, sin embargo, tampoco esperan que la dinámica mejore sustancialmente.
Destacó que la informalidad sigue siendo un obstáculo importante para la estabilidad de estos negocios, pues mientras unos pagan todos sus impuestos, aún dentro de la pandemia, hay otros que se mantienen fuera de la ley.
Sobre el tema anterior, Salazar Ballinas dijo que muchos empresarios del rubro están optando por rentar la maquinaria a quienes se dedican a la venta de tortilla casa por casa, de manera que en este sector los que “salieron ganando” fueron los repartidores informales, aunque dijo, quienes más pierden son los consumidores con la mala calidad del producto.












