El negocio de la tortilla que durante décadas permitió que muchos empresarios forjaran su patrimonio, ya no es tan rentable desde hace nueve años al día de hoy, se ha visto afectado por diversos factores: el alza en el precio de combustibles, el fierro (del que está hecho la maquinaria), la harina y sobre todo la informalidad, declaró José Ramón Salazar Ballinas, presidente del Grupo de Industriales de la Tortilla Somos Chiapas, quien agregó que para resarcir estos efectos se han acercado al Congreso local y a los secretarios de Hacienda y Economía.
El mayor problema que les aqueja como industriales es la informalidad, una forma de competencia desleal que no paga impuestos ni seguridad social, se instalan cerca de escuelas o incluso guarderías y colocan su tanque estacionario, venden más barato y al ser replicados por otros negocios meten repartidores en motocicletas.
Ambulantaje
El servicio a domicilio no está mal, pero hay normas que deben de cumplir: usar papel de grado alimenticio, colocar etiquetas que indiquen datos de procedencia, RFC, gramaje, fecha de elaboración y caducidad, además de la sugerencia de refrigerarse después de abierto.
Con todos estos detalles y debido a que se trata de un servicio, su precio debería ser de 17 pesos por kilogramo, pero en lugar de eso lo venden más barato que en las tortillerías porque no dan el peso completo: venden hasta 700 gramos por un kilo, y mientras el consumidor piensa que paga menos, en realidad está pagando 18 pesos por kilo.
Al borde de la quiebra
Ante esta situación las tortillerías regulares deben de bajar más sus precios y eso las pone al borde de la quiebra. Sólo en el centro de la ciudad han cerrado entre 20 y 30 tortillerías, las que no han podido traspasar el negocio.
En Tuxtla Gutiérrez hay mil tortillerías, de las cuales 700 son regulares y 300 irregulares, sin embargo, de esas 700 poco a poco empiezan a dejar de estar al corriente porque ya no pueden pagar.
Se calcula de que en todo Chiapas hay 200 tortilleros regulares (la mayoría con más de dos negocios) y en contraparte 400 irregulares, que han proliferado porque están al margen de la ley e incluso sobornan a las autoridades correspondientes, por lo que el presidente del Grupo de Industriales de la Tortilla Somos Chiapas, pidió que los Ayuntamientos de cada municipio deben de prestar más atención a estas irregularidades.
Si bien el declive inició hace casi nueve años, la crisis empezó hace tres, mientras antes la utilidad era del 25 por ciento, ahora es del 3 por ciento; como anécdota, respecto a esto, José Ramón narró cómo un conocido industrial llegó a tener 60 tortillerías y hoy tiene solamente 30.
Los industriales se mantienen al día, algunos endeudados con las gaseras y harineras, incluso algunas de las primeras mandaron a circular de que ya no venden a crédito.
Para dar solución a la crisis por la que está atravesando la industria, han planteado ante el Congreso local y los secretarios de Hacienda y Economía homologar las normas que rigen la industria, vigilar la regularidad y ser apoyados con financiamiento en tasas bajas, de manera que el negocio se autosustente y también reactive la economía. Los planteamientos llevan cerca de ocho meses en la mesa, pero esperan que si no queda resuelta la situación este año, por lo menos sea a inicios de 2017.












