Tortillerías están “muriendo”, tras aumentos a la harina

Tortillerías están “muriendo”, tras aumentos a la harina

Las tortillerías de Chiapas se están enfrentando a un panorama catastrófico y se están “muriendo”, debido a que de forma constante se han presentado aumentos en la tonelada de harina y para febrero se alista otro, dijo Agustín Figueroa Flores, presidente de la Unión de Tortillerías en La Trinitaria.

Tan solo de julio a noviembre en la entidad, dijo, en la parte de la Costa unos 20 negocios del giro cerraron sus puertas ante la falta de condiciones para seguir operando. Lo preocupante, añadió, es que muchas familias dependen de esta actividad y ahora están al día, toda vez que se ha reducido de forma importante el margen de ganancia.

Las harineras, explicó, han advertido que se avecina un nuevo aumento de hasta mil 500 pesos por cada tonelada, es decir, el ajuste se dará en las siguientes semanas y el pacto federal que se hizo con las empresas para mantener los precios solo fue un respiro “como de esperanza navideña, para despertar al arrancar el año”.

Los cambios, consideró, se podrían traducir en 50 centavos o hasta un peso más (dependiendo la región) en el precio final al kilogramo de este alimento básico para después de febrero de 2023. Las variaciones que se han registrado en los insumos que se requieren para la producción ha impactado al gremio.

Cada año, recordó el líder del sector, hay ajustes en la economía nacional, sin embargo, ahora cuesta más llevar la tortilla a la mesa. En la parte de Tuxtla Gutiérrez se encuentra este alimento desde los 14 pesos en adelante; para otras regiones oscila entre 21 y 22, debido a los materiales que se utilizan para la fabricación.

Figueroa Flores destacó que, después de tanta insistencia, se iniciaron investigaciones para determinar e identificar si existen barreras de competencia desleal para la comercialización del maíz; el gremio espera, refirió, que se pueda determinar las desventajas que enfrentan los pequeños productores.

“Ya no sabemos qué hacer. Estamos repartiendo tortilla, pagando al repartidor, gasolina y la moto para poder llevar el producto y alcanzar a vender, por lo menos, tres o cuatro bolsas”, remarcó.

Los datos oficiales, citó, indican que el consumo promedio por persona en una zona urbana es de 56.7 kilogramos de tortilla, mientras que en la parte rural llega a 79.5 kilos. No obstante, en los últimos dos años se ha reducido a la mitad la ingesta del alimento y de ese tamaño es la repercusión que están enfrentando.