Trabajadores sin acceso a viviendas dignas

Trabajadores sin acceso a viviendas dignas

En Chiapas hay oferta de vivienda pero poca capacidad de pago. Ocho de cada 10 trabajadores que tienen acceso a un crédito hipotecario pueden pagar una vivienda con un costo menor a los 500 mil pesos, que actualmente se producen en muy bajas proporciones.

Lo anterior, de acuerdo al presidente estatal de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi), Jorge Burguete Torrestiana.

Indicó que hay mucha oferta a la que los clientes potenciales no pueden acceder, porque la mayoría están ubicados en el segmento de interés social bajo.

En términos de precios de vivienda nueva actualmente hay una gama muy amplia, que va de los 400 mil pesos hasta los tres o cuatro millones de pesos.

Lo importante dijo, será buscar alternativas para hacer viviendas que estén por debajo de los 500 mil pesos, en mayor proporción de lo que hoy día se produce, sobre todo en ciudades que presentan alta demanda, porque los principales mercados son los derechohabientes del Infonavit y Fovissste.

En Chiapas los salarios son mucho más bajos que en el resto del país, y los créditos a los que tiene acceso la base asalariada van en función de cuánto pueden pagar mensualmente según su sueldo, es decir, entre los 400 mil y 500 mil pesos, pero en los últimos años este tipo de vivienda disminuyó.

En viviendas de interés medio, de los 700 mil al millón y medio de pesos, la oferta es más alta. Después de este rango también hay suficiente oferta, incluso en exceso.

La vivienda de interés social bajo es difícil de construir en la capital debido a que se necesitan muchos impulsores, principalmente conseguir reservas territoriales a precios accesibles.

Sin embargo, desafortunadamente los costos son muy elevados, y aquellas con precios regulares, resulta muy caro llevar los servicios sociales por las condiciones del terreno y la distancia.

Por otro lado, la tramitología complica el desarrollo de la vivienda. En Chiapas toda la documentación que se sigue para hacer una unidad habitacional supera hasta en el triple el promedio nacional, lo que termina en el encarecimiento de las viviendas.

“Para poder construir una unidad habitacional tardas tres años en trámites, ese crédito te empieza a cobrar intereses, y estos los tienes que montar en el precio final de las casas”.

Es necesario reducir la tramitología y sobre todo que la capacidad de crédito de los trabajadores aumente, y no necesariamente subiendo los salarios, sino reflejando el verdadero sueldo con el que cotizan.

Una opción sería que los gobiernos municipales y el estatal, colaboren en la creación de bancos de reservas territoriales para el desarrollo de viviendas de interés social bajo, con todos los servicios básicos.

Pero la planeación no ha sido una prioridad en las últimas décadas, dando paso a los asentamientos irregulares, que en la actual administración ha combatido a través de diversos desalojos en la capital del estado como en otros municipios, acciones que el inversionista ve con buenos ojos y la expectaiva de poder inyectar capital a sectores como el desarrollo de vivienda en Chiapas.