En la nueva normalidad, estrés y mala postura podrían ser causales de daños físicos a quienes desempeñan su trabajo desde casa, expuso Juan Pablo Díaz Moreno, quiropráctico y rehabilitador neuromuscular.
En entrevista comentó que en la nueva normalidad el estrés del desempeño laboral en casa y malas posturas por los lugares donde se realizan las actividades podrían ser el origen de lesiones en cuello y columna.
De la misma forma, el experto argumenta que el sistema muscular se podría ver dañado, ya que es el área del cuerpo donde se concentra la mayor tensión y se carga la rigidez.
Por lo anterior, el quiropráctico aconseja tomar en cuenta la llamada “higiene de columna”, la cual consiste en tener buenas posturas, tener una buena silla y, en caso de ser necesario, contar con un cojín o una almohada pequeña.
En cuanto a las terapias con expertos, el también rehabilitador muscular dijo que no existe límite de edad y sólo hay restricciones si el paciente padece algunas patologías.
“No hay límite de edad, siempre y cuando el paciente no presente alguna disfunción como la osteoporosis, además de que la terapia tiene beneficios como la oxigenación del cuerpo, regeneración de forma natural, mejor oxigenación en los pulmones y mejor fluidez sanguínea”.
De manera previa a la terapia, los expertos realizan una valoración y diagnóstico del paciente, por lo que comentó:
“Lo primero que nosotros hacemos antes de empezar a hacer un tipo de terapia, es una valoración, un diagnóstico para detectar el punto de lesión que tiene el paciente y la ventaja es que el paciente al momento obtiene los beneficios que está buscando”.
En cuanto a los daños por mala postura, el experto advirtió que podrían requerir de una a dos terapias, pero en caso de que existan lesiones mayores, necesariamente las sesiones de terapia pueden ser más, dependiendo de la evolución de cada paciente.
Díaz Moreno también comentó que en caso de presentar síntomas de estrés o lesiones en la columna es aconsejable acudir con expertos y no exponerse a prácticas empíricas como el permitir que algún conocido o familiar “truene los huesos”, pues esto se puede traducir en fracturas o daños irreversibles.











