“Pienso regresar a la escuela, mi ilusión es el de poder entrar a la secundaria. Aunque cuando vuelva sé que trabajaré en el campo con mi papá”, comentó Manuel, un menor indígena de 12 años de edad que ha dedicado 3 años de su vida a lustrar zapatos en las calles de Tuxtla Gutiérrez. Él pertenece a los más de 100 mil niños que están inmersos en el trabajo infantil.
Lo anterior es una prueba del por qué se conmemora al 12 de junio como el Día Internacional Contra el Trabajo Infantil, fecha propuesta para erradicar esta problemática en muchos países.
Contradictoriamente, Manuel tiene sus zapatos sucios, el pantalón machado de lodo de tanto agacharse para limpiar calzado ajeno. Por su baja estatura cuesta creer que tenga 12 años. Él lo asegura. En días buenos puede sacar hasta 150 pesos al día, desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde.
Pero la mayoría de las veces consigue entre 60 y 80 pesos. A su corta edad ya sabe administrarse: tiene que pagar mil pesos al mes de renta, gasto que comparte con un compañero.
“Terminé mi primaria a las nueve años allá en San Cristóbal y luego me vine a trabajar aquí. Pienso volver con mi mamá, mi papá y mi hermano mayor”, dice mientras sus manos trabajan velozmente, llenas de grasa y cera.
Así como Manuel existen cientos de niños que trabajan en Tuxtla y en otras ciudades del estado, principalmente en zonas rurales, donde la marginación es frecuente, obligando a niños a emplearse en algún tipo de trabajo.
Muchos de ellos prefieren las grandes ciudades de la entidad, pues son en estos lugares es donde se puede sacar “más paga”para mejorar sus condiciones de vida.
Datos de Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), señalan que hasta el 2013 Chiapas contaba con 164 mil 678 niños, de entre cinco y 17 años de edad incorporados al trabajo infantil; en tanto que en el 2015 26 mil 842 niños y adolescentes abandonaron el mundo laboral, reduciendo la cifra a 137 mil 836 en todo el estado.
Otro caso de trabajo infantil es el David, otro niño indígena de 10 años, el cual pasa todas sus mañanas vendiendo dulce y chicles en el Parque de la Marimba, cuando puede lustra zapatos también en el mismo lugar, es tsotsil y lo acompañan sus hermanos.
Cursa el quinto grado de primaria por las tardes, afortunadamente vive en esta ciudad con su padres; por siete pesos limpia los zapatos de quien se lo pida y a la vez atiende su caja de dulces, mientras sus progenitores venden en otro punto y sus hermanos juegan con una cría de iguana.
En la capital chiapaneca se estima existan aproximadamente mil 700 niños en condiciones laborales desde cruceros, en autoempleos como lustradores de calzado, vendedores ambulantes, mercados, negocios informales, ayudante de albañil, , recolectores, entre muchas actividades más.
“Nosotros le hemos dado seguimiento a algunos casos de niños laborando, mediante la entrega de despensas alimenticias conocemos su situación. En la colonia Chiapas Solidario resultó haber un niño explotado por el hermano mayor, quien era drogadicto y obligaba a la mamá y al menor ir a pedir dinero”, indicó José Alberto Rivera Lepe, presidente de Unidos Contra la Pobreza en Chiapas (Unicpech A.C.).
Agregó que afortunadamente este caso fue denunciado legalmente y posteriormente el menor fue puesto a disposición del DIF Estatal, aunque afirmó que como este casos hay miles similares en todo el estado.
En el 2015 estudios realizados por Centros Públicos de Investigación, del Concejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), informaron que las principales causas del trabajo infantil son: pobreza, violencia familiar, falta de oportunidades (empleos, programas sociales, apoyos).
Falta del cumplimiento de obligatoriedad de la educación, desigualdad en la distribución de ingresos, crecimiento urbano acelerado, dispersión de las zonas rurales, migración rural hacia las urbes, son otros de los factores que fomentan el trabajo infantil.
De igual manera, alrededor del 48% de los niños que trabajan y que se ubican en las colonias más marginadas de Tuxtla, no va a la escuela, mientras que el 50 por ciento de niñas tampoco acude a una aula.
Pero no sólo el trabajo infantil se presenta en las grandes urbes del estado, sino también en las zonas agrícolas, en donde menores se dedican al campo y el esfuerzo es todavía mucho mayor y desgastante que el que se realiza en las ciudades.
Es por ello que desde el ámbito gubernamental, el Gobierno del Estado a llamado a los centros de trabajo agrícola a impulsar acciones contra el uso de mano de obra infantil.
Los centros de trabajo agrícola que se destaquen por emprender acciones que identifiquen y prevengan la incorporación de menores a la actividad del campo, obtienen el “Distintivo Empresa Agrícola Libre de Trabajo Infantil” (DEALTI).
Esfuerzo gubernamental
Desde el 2013, el Gobierno de Chiapas ha impulsado una estrategia para atender y combatir el trabajo infantil, donde la meta planteada para el 2018 es bajar a cero la población de 5 a 13 años de edad que están en situación de explotación laboral en la entidad.
Desde su implementación, el proyecto que cuenta con el respaldo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para México y Cuba, ha logrado que más de 32 mil niños y adolescentes hayan sido sacados del sector laboral en el estado.
El pasado viernes 9 de junio la Secretaría del Trabajo del estado recibió un reconocimiento, a nivel nacional, por continuar disminuyendo la población infantil trabajadora, ya que en dos años otros cinco mil 912 niños han abandonado el trabajo infantil en todo el estado.
Lo anterior da un total de 32 mil 754 menores exentos de trabajo en lo que va de a actual administración estatal, ubicando a Chiapas como una de las entidades con menores cifras de este padecimiento.
Para el gobierno actual, es el segundo reconocimiento importante que recibe en este esfuerzo por erradicar el trabajo infantil en Chiapas, pues en el 2015 el Gobierno Federal a través de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), otorgó el distintivo “México Sin Trabajo Infantil”, esto por los avances que el gobierno del estado ha echo en este tema y por la implementación de políticas públicas que permitan dar cumplimiento a los compromiso que se ha asumido con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Manuel y David son dos pequeños que tienen que contribuir con los ingresos de la casa, uno para sus papás y el otro para sí mismo; son de distintas localidades, pero ambos tiene cosas en común, ambos quieren seguir estudiando y lo otro es que los dos pertenecen a los 131 mil menores que esperan algún día salir de ese mundo llamado trabajo infantil, en donde el estudio y el poder convivir con otros niños para jugar y divertirse pasan hacer una mera ilusión.












