Tradición perdura entre habitantes de la capital

"Carlos Burguete * CP. Como cada año los camposantos de Tuxtla Gutiérrez recobrarán vida este 1 y 2 de noviembre, cuando miles de personas acudirán a los panteones para acompañar a sus seres queridos que han partido de este mundo terrenal, pero cuyas almas habrán de regresar desde el inframundo para encontrarse de nueva cuenta.

Esta creencia ha perdurado desde la época prehispánica hasta nuestros días y que representa una de las tradiciones con mayor arraigo entre los tuxtlecos.

Para algunas personas, unos cuantos días bastan para que los difuntos estén presentes en la familia durante el mes de noviembre, fecha en la cual la población acude a los sepulcros donde descansan sus seres queridos, para llevar a cabo la limpieza de las tumbas y adornarlas con flores.

Sin embargo, para la gran mayoría de quienes han perdido un familiar, el recordarlos significa tenerlos presentes todos los días, como es el caso de doña Natividad Tondopó García, quien desde hace 12 años acude de manera frecuente al Panteón Viejo de Tuxtla Gutiérrez, lugar en donde descansan los restos de su señora madre y su hermano.

""Mi madre fue un ejemplo de vida y siempre estará en nuestro corazón; desde que ella murió, vengo seguido a visitar su tumba, a limpiar y poner las flores que a ella le gustaban y trato de cumplirle su gusto, no sólo en esta fechas de Día de Muertos, sino todo el año. La tengo presente en un altar que tenemos en mi casa"", indicó doña Natividad, quien no pudo aguantar las lágrimas.

Para los días 1 y 2 de noviembre se espera que un total de 25 mil capitalinos acudan a los diversos camposantos que existen en el municipio, tanto de aquellos que son administrados por el Ayuntamiento Municipal, como de los que están bajo la tutela de los ejidos y del sector privado.

""Tenemos considerado de acuerdo a la experiencia del año pasado, la visita de 20 a 25 mil personas que acudirán a los panteones, como es el caso del Panteón Viejo, Jardín San Marcos, cinco más que se encuentran administrados por los ejidos, como es el de Plan de Ayala, Terán, Copoya, El Jobo, y dos que son particulares"", indicó Sabino Moreno Hernández, jefe del Departamento de Administración de Panteones.

Señaló que previo al arribo de las personas, el Municipio lleva a cabo la limpieza de los dos camposantos que tiene a su cargo, en que se realiza el desmonte y el retiro de escombro, tarea que ha dado como resultado la recolección de unas noventa toneladas.

En este tipo de panteones es común encontrar tumbas que han sido abandonadas por los familiares, sobre todo de aquellas que están hechas de tierra, donde una varilla en forma de cruz, es la única señal que indica que ahí está enterrada una persona.

Tan sólo en el Panteón Viejo existen un total de 36 mil lotes. De acuerdo con Sabino Moreno Hernández, estos espacios tienen el título de perpetuidad, por lo que simplemente se lleva a cabo la limpieza de aquellas tumbas abandonadas para evitar la aparición de matorral y de plagas.

La limpieza de las tumbas representa una oportunidad de ingresos para las personas que se encuentran trabajando al interior de los panteones, quienes en estas fechas obtienen importantes ganancias.

De esta manera, don Manuel Jonapá Álvarez, quien se ha dedicado desde hace 20 años a mantener en buen estado las tumbas, puede llegar a cobrar por la colocación de la cruz y floreros unos 250 pesos, hasta los tres mil 500 pesos por hacer el tanque donde va el féretro.

""Siempre hay chamba en el panteón, porque agarramos entierros. Las personas nos piden que limpiemos las bóvedas de sus difuntos, además de que las funerarias nos hablan para hacer trabajos"", indicó.

Además de las flores y las ofrendas que son los objetos elementales para el Día de Muertos, la música al interior de los panteones le da un toque especial de festejo y de acompañamiento al dolor de las familias que han perdido a un ser querido.

Esto lo sabe muy bien Marcos Díaz Moguel, conocido como el ""Caracolito"", personaje que acude al Panteón Viejo en estas fechas para ofrecer a las familias algunas melodías que hacen más amena la estancia con los difuntos.

Dijo que el convivir con los muertos le ha permitido entender el significado de la vida y la muerte, pero sobre todo, de las lecciones que, dice, se aprenden únicamente al estar en este tipo de lugares.

""Nosotros ya le tenemos un aprecio a los muertos, porque son los más fieles en este mundo, porque aquí no he visto que espanten o que asusten, no hacen maldad como los vivos, además de que los panteones son como una universidad psicológica, porque aquí la gente con su dolor real, saca sus verdades con sus difuntos"", dijo este músico urbano.

Sin embargo, la crisis económica ha afectado algunos comercios que dependen de estas fechas y de lo que rodea a la muerte, como es el caso de quienes se dedican a la venta de lápidas, criptas y monumentos.

""Antes había muy buena venta de cruces, imágenes, libros, placas, floreros, todo hecho de material de granito, pero por la situación de la economía que es mala, es muy poco lo que estamos vendiendo ahora"", indicó María de Jesús Hernández Jiménez, propietaria de un taller de granito.

Hernández Jiménez confió en que una vez que se acerquen los días fuertes de esta conmemoración, se registre un repunte en las ventas.

Sin duda alguna, los muertos han sido venerados en distintos espacios y tiempos ceremoniales, en el caso del municipio de Tuxtla como en el resto del país, esta conmemoración no sólo se reduce a visitar la tumba de quienes han partido de este mundo, sino también es la continuación de una tradición milenaria que nos ofrece identidad como cultura viva.

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