Traje de chiapaneca: herencia familiar

Traje de chiapaneca: herencia familiar

Las chiapanecas portan un traje bordado a mano, adornado con múltiples flores que realzan su belleza y elegancia, el cual solo se usa en ocasiones especiales, principalmente en la Fiesta de Enero.

Detrás de cada vestido existe un proceso largo y minucioso que implica tiempo, disciplina y una gran responsabilidad artesanal.

Abril, diseñadora

Abril Molina, joven diseñadora, comparte cómo es la creación de estos trajes tradicionales, elaborados por completo desde cero y con respeto a la técnica y a la herencia cultural, los cuales tienen costos bastante elevados.

Ella comenzó a bordar cuando tenía 17 años, relata, por lo que en la actualidad cuenta con nueve años de experiencia en el bordado tradicional. Su acercamiento surgió del gusto que desarrolló desde niña por el traje de chiapaneca, prenda que hoy reinterpreta al fusionar elementos tradicionales con propuestas vanguardistas, sin perder su esencia.

Vínculos zoques

Su formación inició con el difunto antropólogo Leopoldo Gallegos Vázquez, quien le enseñó técnicas vinculadas a la tradición zoque y chuntá.

Posteriormente, su padre le transmitió el punto de cruz, conocimiento que también compartió con su hermano Aldo Molina.

Además, dice, la influencia de su abuela fue fundamental para mantener vivo el vínculo con la tradición.

Trabajo de largo aliento

La elaboración de un traje le puede tomar hasta año y medio, ya que cada pieza se realiza puntada por puntada con hilo de algodón y las orillas de los vuelos las borda a pulso, sin bosquejo previo, utilizando técnicas como el petatillo y el petatillo endientado.

Sus diseños se distinguen por vuelos de tres metros, mayores a los utilizados en otros trajes, que pueden requerir hasta tres semanas y media de trabajo.

Aunque el negro es el color más tradicional, Abril trabaja otros tonos e incorpora telas metalizadas y vestidos desmontables. Para ella, bordar no es solo crear moda, sino preservar identidad, memoria y tradición, asegurando que el arte textil chiapaneco continúe vivo a través del tiempo.

Llamó “Tziscao” a un traje que está inspirado en una de las Lagunas de Montebello que lleva este nombre.