La Secretaría de la Función Pública ha sostenido que en la actualidad los gobiernos deben centrarse en los ciudadanos y ser expeditos y abiertos en sus datos e información disponibles para incrementar la transparencia, pues sólo de esta manera habrá confiabilidad frente a la ciudadanía.
El objetivo es que los ciudadanos tengan una mejor respuesta a sus requerimientos, además de administraciones con datos abiertos para brindar la posibilidad de incrementar la transparencia y confianza en el gobierno.
Lo contrario, ocultar la información gubernamental y negar el derecho de acceso, además de ir contra la ley y la transparencia, son síntomas esenciales del autoritarismo y de la corrupción, esto de acuerdo con la opinión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, organismo que considera la disponibilidad de la información pública como un derecho humano - ciudadano fundamental: saber de aquellos temas que le afectan derivados de decisiones de la figura del mandatario, es decir, del que detenta temporalmente el mandato del pueblo que es de principio a fin el que decide quien gobierna y quien no.
Los principios fundamentales de las sociedades democráticas son la publicidad de la actividad pública, la obligación del Estado de garantizar el derecho de acceso a la información y el establecimiento de mecanismos para hacerlo efectivo.
Un tercer componente que el Estado debe garantizar a todas las personas es el derecho de poder ser oído con las debidas garantías cuando se considere que el derecho a la información ha sido denegado, con un recurso sencillo y rápido, tanto administrativo como judicial.
La democracia no es sólo elegir gobernantes y tener libertad de expresión, sino el derecho de participar, de saber qué pasa y poder seguir el proceso de decisiones que toman los gobiernos para criticarlos o deponerlos mediante el voto.
La discrecionalidad y el exceso que persisten en algunos ámbitos, están destinados con el esfuerzo de las nuevas generaciones a ser erradicados para siempre, pero además, sobre bases cada vez más sólidas la sociedad mexicana se encamina segura hacia estadios de verdadero control sobre sus gobernantes en los tres niveles que ahora parecen haber confundido diferencias semánticas que acotan el ejercicio de sus propias facultades.











