Por la larga y forzada suspensión de clases presenciales por la pandemia del covid-19, el transporte escolar se vio afectado, a tal grado de que el total de las unidades dejaron de circular. Con el retorno de las clases presenciales ese sector está volviendo a la circulación, no obstante, ha sido un proceso demasiado lento.
Los transportistas de este gremio prácticamente se vieron obligados a dedicarse a otro oficio, por lo que en un panorama realista, sería imposible que las unidades que existían antes de la pandemia regresen a esta actividad.
Sergio Antonio Rayo Cruz, presidente de la Integradora de Transportistas de Carga y Pasaje en Chiapas, expuso que este gremio quizá fue el más afectado, pues depende directamente de las clases del nivel básico.
“Recordemos que la pandemia obligó a que las clases se suspendieran más de dos años; si alguna modalidad quedó afectada, fue este sector. Si bien las actividades presenciales están regresando, no ha sido al cien por ciento, esto lo deja en una situación muy complicada”, expresó.
Detalló que estas unidades tienen un permiso que les permite trasladar a alumnos de escuelas, no pueden realizar otra actividad.
Es por ello que se estima que sea en el 2023 cuando las clases se normalicen realmente, cuando se pueda tener un retorno del transporte escolar con regularidad.
“Hasta el momento, en el caso de los alumnos que tienen uno o dos días de clases, los padres de familia prefieren llevarlos y no contratar un transporte escolar”, agregó.
Pese a ello, este gremio comienza a ver la luz al final del túnel: se espera que en el siguiente ciclo escolar los transportistas puedan recuperar su ingreso familiar.
El representante consideró que en este momento podrían haber circulando unas 25 de 165 unidades de transporte escolar.
“Se debe de tomar en cuenta que muchos padres de familia quedaron muy gastados, perdieron su trabajo, se endeudaron, por ello no va a ser una recuperación fácil, el sector transporte no ha recibido ningún apoyo del gobierno”, concluyó.












