Transporte

El días pasados la Alianza Mexicana de Organizaciones de Transportistas expuso su inconformidad ante la disposición de ley de sacar de circulación los autobuses de pasajeros de modelos anteriores a 1990, con el argumento de que cerca del 85 por ciento de los camiones corresponden de 1970 a 1995, por lo que la mayor parte de esta industria se iría a la quiebra.

Este ordenamiento no permitirá la circulación de autobuses de turismo con 15 años de uso, y en el caso de los camiones de carga con más de 20 años de antigüedad, medida que busca una renovación del parque vehicular.

Esta positiva medida representa un reto y un desafío. En la década de los 90, en Tuxtla Gutiérrez los vehículos de alquiler en su modalidad de taxi, en su mayoría eran chatarra que circulaba en todos los colores. El gobierno entrante dispuso un solo color para su mejor identificación y la prohibición a la circulación de modelos atrasados. La medida iba acompañada de facilidades de crédito que previamente se habían gestionado ante diversas concesionarias y distribuidoras de automóviles.

Al paso del tiempo todos salieron ganando, pues no sólo se dignificó al transporte público sino que se reactivó la economía.

Los transportistas inconformes que han amenazado con movilizaciones para los próximos 14, 15 y 16 de este mes, se hallan ante un reto: renovar su parque vehicular o dedicarse a otra actividad, porque no es posible que con el pretexto de una aparente insolvencia los usuarios deban transportarse en unidades que ponen en peligro la integridad física y en el peor de los escenarios, la vida.

En vez de planear movilizaciones y bloqueo de carreteras con el propósito de doblegar una disposición de ley positiva para la sociedad, deberían acercarse a cualquiera de las dos instancias de gobierno que podrían intervenir para buscar mecanismos que permitan la renovación con esquemas aceptables de financiamiento y sumarse así a la ley.

El líder transportista Sergio Rayo Cruz consideró justa la aplicación del decreto que prohíbe la circulación de autobuses de pasajeros de modelos antiguos. Además reconoció que es necesario garantizar la seguridad de los pasajeros que viajan por las carreteras de nuestro país.

El presidente de la Confederación de Transportistas Mexicanos señaló que todos los transportistas deben cumplir con las normas que marca la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, principalmente en cuanto a garantías de los pasajeros.