Tras la debacle

México tomó este domingo una decisión que se traduce en un cambio en la Presidencia de la República. El relevo que implica dicha voluntad manifiesta difícilmente podría limitarse únicamente a una denominación política, sino que se sustentaría en la expectativa de millones de ciudadanos que con su voto han expresado que no aprueban el trabajo que hasta ahora ha realizado el actual Gobierno Federal salido del Partido Acción Nacional.

Así lo han entendido quienes incluso adentro del Partido Acción Nacional, aun como aspirantes a puestos de elección popular, han reconocido que no obstante la solidez macroeconómica del país, el ciudadano de a pie ha sido golpeado por una serie de factores económicos y una falta de expectativas en cuanto a empleo, asunto más sensible todavía cuando lastima a millones de jóvenes que tienen todo el derecho a tener por delante un horizonte menos sombrío.

Estos mismos protagonistas que están dentro del partido político que el domingo pasado sufrió su mayor derrota en doce años, que significa una dura prueba de la que se espera salgan adelante, opinan que otro de los factores que han influido en la catástrofe de quedar en tercer lugar, es sin duda el aspecto de la seguridad. La percepción generalizada es que no han logrado las instituciones del actual Gobierno Federal acorralar al crimen organizado y darle el gople certero en la cabeza para que nunca más pueda levantarla para retar la autoridad del Estado, como hoy lo hace en diversas regiones del país.

Esto es lo que se piensa dentro de las filas más destacadas del panismo, sin embargo, afuera debe haber otras opiniones que también tendrían una correlación con la realidad difícil que vive nuestra nación en estos días tormentosos en ambos lados del mundo.

El descalabro electoral tampoco significa que todo termine aquí para las fuerzas políticas que resultaron derrotadas, por el contrario, tienen un camino por delante y sin duda que lo habrán de transitar enriquecidas con la experiencia y la certeza de lo que deben cambiar para merecer la confianza de los ciudadanos.

Ojalá que los triunfos y las derrotas de unos y otros los haga mejores para encarar los enormes retos que tiene el país por delante, ojalá que quienes estarán en la oposición no entorpezcan el trabajo y las iniciativas de quienes estarán en el poder, ojalá haya reconciliación y se privilegie el trabajo de hoy en adelante, y desde la situación de cada partido superen sus deficiencias y se fortalezcan para continuar nutiriendo la vida política de México.