"Con frecuencia nos quejamos de que como país no somos capaces de generar suficientes egresados de instituciones de educación superior, ya no se diga mexicanos matriculados en el extranjero. zCulpa del sistema educativo nacional? Puede ser, pero también influyen de parte de los estudiantes la apatía y la desinformación para vencer el síndrome de ""?Hasta la derrota siempre!"" y pelear por becas disponibles a cualquier ciudadano del mundo.
A decir de Francisco Marmolejo, director ejecutivo del Consorcio para la Colaboración en la Educación Superior en América del Norte (Conahec, en inglés), las posibilidades de que un joven mexicano pueda acceder a un intercambio académico en alguna institución de Estados Unidos o Canadá son reales: ""Aunque muchos puedan desearlo, pocos se atreven a hacerlo.""
No sólo los egresados de universidades privadas pueden aspirar a usar esos convenios sino también los de las públicas, como la UNAM, la UAM, la de Guadalajara y la de Sonora, entre otras; éstas tienen oportunidades de las que muchos de sus discípulos ni se enteran.
Las cifras indican que si bien el Conacyt ha reduci8do su programa de becarios en el exterior los últimos cuatro anos, por problemas presupuestarios, las embajadas de Estados Unidos, Gran Bretana, Canadá y Espana continúan tendiendo puentes entre escuelas para mantener vigentes dichas becas.
Y es que muchas veces nos quejamos de lo insuficiente de los programas gubernamentales, sin percatarnos de que el subsidio de ""papá-gobierno"" no es la única forma de salir adelante en la vida. México requiere profesionistas calificados, técnicos de excelencia, hombres y mujeres capaces de entender este globalizado mundo, sus potencialidades y retos. Necesitamos que se hable más inglés a nivel profesional y que se estimule la seguridad de los estudiantes en sí mismos, en lugar de reforzarles el síndrome de la victimización y de la autoderrota como identidad de clase.
Requerimos salir a buscar, para México, las oportunidades de negocio y empleo que otras naciones, más visionarias, están ya captando, porque supieron entender el valor de preparar a su gente dentro de la competencia mundial, como por ejemplo lo han hecho los famosos BRIC (Brasil, Rusia India y China).
Se ha agotado nuestro modelo educativo por el cual, según la ANUIES, 43 por ciento de los títulos profesionales expedidos en México son para administradores, actuarios y abogados; más algunos ingenieros, agrónomos y ahora hasta periodistas, que se han puesto de moda. Esto resulta obsoleto.
Estamos obligados a mandar más gente al extranjero, a carreras liberales, que siempre serán necesarias, pero también técnicas. Urge que se ocupen todas las becas disponibles y se difunda que cualquier joven estudiante mexicano, por rico o pobre que sea -siempre y cuando tenga el talento, la disciplina y las ganas de sobresalir-, puede acceder a uno de estos programas.
En un mundo en el que la fuerza laboral es cada vez más móvil, lo acepten o no los gobiernos, no subirnos al tren de la globalización educativa es un crimen del que manana nos arrepentiremos. (El Universal)
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