El impacto económico generado por la pandemia del covid-19 resulta incuantificable hasta el día de hoy; muchos comercios formales sucumbieron, algunos se transformaron y otros vieron en la pandemia una oportunidad de crear, innovar o simplemente salir adelante por la necesidad que apremiaba. Dentro de los casos de éxito está el reparto de alimentos, así como la elaboración de cubrebocas e insumos médicos.
Uno de los sectores que más pérdidas en cuanto a empleos formales reportó por el tema de la pandemia fue el restaurantero, pues de acuerdo con los datos de la Canirac, en la temporada más álgida de la contingencia sanitaria se reportó en Chiapas el cierre de tres mil unidades económicas y la pérdida de 30 mil empleos.
Pese a ello, también se reportó que de manera gradual fueron reabriendo sus puertas, entre julio y diciembre del 2021, mil 500 establecimientos, y al día de hoy la mayoría ha vuelto a reabrir para salir adelante, con una recuperación de empleos positiva con más de 17 mil.
En este contexto, otro sector que ha sido severamente golpeado y hasta la fecha tiene una mínima recuperación es el de las papelerías y librerías, cuya caída en los ingresos durante la temporada más álgida de la pandemia fue del 70 %, provocando el cierre del 50 % de los establecimientos afiliados a la Asociación de Librerías y Papelerías de Chiapas.
Julio Sánchez Esquinca, presidente de esta agrupación, dio a conocer que en este 2022 se ha notado en mayor medida el retorno a clases presenciales, sin embargo, aún no se tiene una demanda masiva de útiles escolares, debido a que presenta un reporte de recuperación de apenas el 10 %.
De los 95 afiliados que tenía esta agrupación antes de la pandemia, quedan entre 40-45, el 50 % tuvo que cerrar, y lo mismo ocurre con los establecimientos de venta de calzado, así como en la elaboración y distribución de uniformes escolares.
Una oportunidad para seguir operando
En este escenario, Juan Carlos Camacho Miceli, con 19 años de experiencia en la fabricación de uniformes en la empresa Uniformes Frogs, narró que le ha tocado enfrentar la peor crisis de su historia tras la pandemia y la suspensión por la misma contingencia.
En la temporada más álgida de la misma se tuvo una caída hasta del 90 por ciento, además que de un promedio de cinco mil uniformes que vendían en cada cambio de ciclo escolar, únicamente vendieron de 200 a 300 piezas.
Todo ello le llevó a despedir al 50 por ciento de los empleados y a cerrar dos sucursales, y estaba a punto de cerrar la empresa.
Sin embargo, analizando la situación, tomó una decisión que hasta el día de hoy le ha permitido seguir operando y sacar a flote su negocio.
“Nosotros, con el tema de la pandemia, me rehusaba un poco al tema de la fabricación del cubreboca para cubrir el costo de la operatividad de la empresa; pero bien dicen que con las necesidades todo el mundo va evolucionando para salir de la zona de confort. Nos pusimos a fabricar uniformes médicos, a fabricar cubrebocas, visitamos las empresas que tenían más demanda, como las funerarias, los hospitales, los laboratorios de análisis clínicos, así captamos los clientes para mantener la operatividad”, expresó.
La demanda de estos artículos comenzó a tener buen registro, “pues en el sector público siempre usaron insumos desechables; eso nos ha permitido seguir operando, seguimos fabricando uniformes médicos”.
Informó que en la temporada la demanda de cubrebocas llegó a tener hasta 80 mil unidades por mes, lo que resultó redituable, pues son de tela y lavables.
Las instituciones de salud particulares sí han demandado uniformes y eso ha permitido continuar operando a esta empresa chiapaneca que ha encontrado la forma de seguir adelante, a diferencia de otros negocios que no lograron salir adelante y quebraron.
Los tacos a domicilio,
un buen ingreso
“El güero”, como es conocido el vendedor de tacos de canasta, nos platica un interesante dato en su rubro, pues en la pandemia asegura que su venta incrementó hasta el 100 por ciento.
“Mira, hermano, qué te digo, en el 2020 a mí me fue superbien, ni me daba abasto para las entregas; normalmente vendía 200 tacos al día, con la pandemia llegué a vender hasta 500 en el centro. La verdad, la pandemia me vino a levantar”, expresó.
Otra actividad ligada al tema de la comida que vino a repuntar fue la entrega a domicilio mediante las aplicaciones, principalmente tres extranjeras y dos locales.
Guillermo, actualmente repartidor de comida, dio a conocer que al quedarse sin empleo tuvo que buscar algunas opciones para salir adelante.
Aconsejado por su hermano, compró una moto en 20 mil pesos y en noviembre del 2020 comenzó a repartir comida, con ganancias inicialmente de 500 pesos.
“Luego todo mejoró, agarré clientes, y en un día llegué a ganar hasta mil 500 pesos”, expuso.












