El indígena tzotzil, Alejandro Díaz Sántiz, fue regresado al penal de San Cristóbal, luego de permanecer siete meses y medio en el reclusorio federal de máxima seguridad ubicado en Villa Comaltitlán, en la costa de Chiapas, como “castigo” por defender sus derechos y participar en manifestaciones de protesta para exigir su liberación.
“El sábado a las 20 horas me regresaron al penal de San Cristóbal, pero el director José Javier Sánchez Ríos me advirtió que tenga buen comportamiento y no haga denuncias”, dijo Díaz Sántiz mediante una llamada telefónica desde la cárcel.
Informó que a partir de ayer se integró al ayuno que de seis a 14 horas mantienen por tiempo indefinido una decena de reos indígenas -solidarios de la agrupación llamada La voz de El Amate, adherente de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona- para exigir su liberación, con el argumento de que son inocentes.
Díaz Sántiz, originario del municipio de Mitontic, está preso desde hace 20 años por el delito de homicidio y violación en agravio de su propio hijo; fue sentenciado a 29 años de cárcel. “Jamás cometí esos delitos; soy inocente. Estoy en la cárcel injustamente, sólo porque soy indígena y no tengo dinero para defenderme”, aseguró, al tiempo de recordar que cuando fue procesado en Veracruz era menor de edad.
Afirmó que debido a que organiza o participa en manifestaciones de protesta, en muchas ocasiones ha sido cambiado de penales e inclusive, dos veces ha sido llevado al reclusorio federal de Villa Comaltitlán, cuando su delito es del fuero común, para alejarlo de su familia.
“Esta última vez que me llevaron a ese penal, el 14 de noviembre del año pasado, uno de los directivos dijo: ya llegó el licenciadito, y luego me golpearon porque la anterior directora del penal de San Cristóbal, Guadalupe Jiménez Jiménez, ya me había mal recomendado”, aseveró.
Expresó que el pasado sábado fue regresado a San Cristóbal, luego de las presiones y exigencias de su familia y de organizaciones como el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba).
“Estoy contento de que me hayan regresado; nunca dejaré de luchar para exigir la liberación de los inocentes porque ya he visto el fruto, pues otros compañeros ya han obtenido su libertad”, concluyó.











