"Para una populosa ciudad, como el Distrito Federal, que ha sido duramente golpeada por terremotos como el de 1985, inundaciones, explosiones y derrumbes, resulta indispensable contar con un órgano de protección civil debidamente integrado, que urge organizar no de último momento y a las carreras, sino como un asunto prioritario.
Hoy vence el plazo legal de 120 días que tenía el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, para instalar el Consejo de Protección Civil del Distrito Federal. Se prevé su instalación de manera apresurada, pues hasta ayer en la noche se convocó a quienes lo integrarán.
La premura en la instalación de dicho consejo resulta contradictoria porque la cultura de la prevención parte de la planeación, de adelantarse a los hechos y a las fechas para que éstas no te pillen descolocado y sin capacidad de respuesta.
El ano pasado, a los mexicanos, no sólo a los capitalinos, nos fue mal con los desastres a consecuencia del cambio climático, que nos trajo dos potentes huracanes que entraron por el Caribe y pusieron en jaque toda la economía del sureste, mientras que en el Distrito Federal las inundaciones y desgajes de cerros estuvieron a la orden del día, con un saldo rojo de casi una decena de personas muertas.
Tal tendencia no nada más no parece que se revertirá en 2007, sino por el contrario, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, con sede en Miami, Florida, predijo ayer que, entre los meses de junio a noviembre, habrá sobre México 17 tormentas tropicales y nueve huracanes, cinco de los cuales serán intensos.
El llamado de alerta a nivel global como consecuencia de las emisiones contaminantes que ya han tenido un impacto negativo en el medio ambiente incluye la descripción de posibles terremotos marinos que provoquen enormes olas o tsunamis. Hace menos de dos días ocurrió uno en el Pacífico sur, en las islas Salomón.
Los cambios meteorológicos nos han metido en problemas repetidamente, pero no acabamos de entender que sólo si nos preparamos podremos resistirlos en mejores condiciones. Ya sabemos que el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra es el hombre, pero no podemos caer ano tras ano.
El buen éxito de las políticas de protección civil no radica tanto en los recursos de que pueda disponerse en el momento, sino en la forma en que sociedad y gobierno son capaces de reaccionar y organizarse antes del evento, para que cuando éste suceda se evite el mayor número de danos humanos y pérdidas materiales.
Es por eso que en esta lucha por la prevención juega también un papel primordial la iniciativa personal. El gobierno ha de instrumentar y organizar, pero son las mismas personas las que han de estar pendientes de su propia protección.
La instauración del Consejo de Protección del Distrito Federal da oportunidad para un trabajo que no termina nunca: el de la prevención. Ni los capitalinos ni el resto del país deben pecar de soberbios. Con la naturaleza golpeada por la huella del hombre, lanzar el mexicanísimo ""la vida no vale nada"" en lugar de anticiparse a los desastres naturales puede ser, más que vernáculo, profético. (El Universal).
"











