Tsajalchen: los muertos nunca se van de casa

Tsajalchen: los muertos nunca se van de casa

El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico para honrar a los difuntos. Este acervo representa uno de los ejemplos más relevantes del patrimonio de México y el mundo, así como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor plenitud de los grupos indígenas que actualmente habitan en nuestro país.

En la comunidad Tsajalchen, municipio de Tenejapa, Chiapas, las costumbres son totalmente diferentes: los muertos se entierran en casa. Nunca se van.

Algunos habitantes de esta y otras comunidades de Tenejapa tienen la usanza de enterrar a sus muertos adentro de sus viviendas o en los patios.

Los habitantes ponen ofrendas: cruces y veladoras que necesitan los espíritus para que estén en paz; los rezos y la música del arpa son necesarias para este reencuentro.

En cada vivienda celebran la fiesta de las almas con alborozo; el pox y las plantas medicinales también son esenciales para que los vivos y los muertos se vuelvan a unir en armonía.

El rezador tradicional, Juan Girón Gómez, permite a la lente de Cuarto Poder documentar la tumba de sus padres; explica que muchas veces se entierran por falta de espacios en los panteones y también porque hay quienes no tienen el suficiente dinero para pagar los lotes.

Sin embargo, este pueblo se ha caracterizado por “no dejar ir a sus muertos”, también tiene que ver la parte de la religiosidad y el misticismo que representa a Chiapas.