José Andrés Fuentes González, coordinador de organizaciones campesinas tzeltales, entre ellas Ts’umbal xitalha’, un colectivo de 341 familias que desde hace 20 años ha trabajado con la producción de miel y café, lo que les ha dado un incremento significativo de sus ingresos y de calidad de vida.
Por medio del Colectivo Kab’ se realizó un foro sobre la Diversidad de Organizaciones Apícolas del Sureste de México, en la cual participó Fuentes González para dar su opinión sobre los procesos de producción, enseñanza y administración de las familias tzeltales.
Dentro del foro se platicó sobre las organizaciones Apícolas de montaña, Tzeltal Tzotsil, Kissisal, Ts’umbai Xitalha’, Maya Vinic y Mieles del Sur, todas ellas chiapanecas y hechas por comunidades indígenas, quienes se reconocen como las más grandes y productivas de la zona.
“La sociedad tiene como primer valor el ser indígena, pero hay muchos quienes no reconocen a los apicultores, campesinos y artesanos; nosotros le damos un valor agregado”, mencionó Daniel Guzmán, de Miel de Montaña.
Fuentes González en su participación mencionó que Ts’umbal Xitalha’ empezó como un grupo de 22 familias productoras de miel y café hace más de 20 años, sin embargo, hoy ya suman 341.
“Tiene que ver con una lógica de fondo, los objetivos del grupo cooperativo fue dejar de vender materia prima para darle un valor agregado. En 2001 me han contado que hubo una primera reunión en la cual la comunidad mencionó que el café verde pergamino iba a ser embolsado para su comercialización, sin embargo, al día siguiente de la asamblea llegaron mujeres con bolsas de plástico blancas y del súper; eso nos enseñó a tener otros procesos de enseñanza, capacitación y desarrollo”, dijo.
Además, el coordinador mencionó que la visión de los pueblos indígenas productores es una economía social y solidaria, en la cual su objetivo es desarrollar capacidades conjuntas e individuales para el buen vivir de la comunidad.
“La metáfora del puente se me hizo la mejor, ya que te invita a cruzar y tener una conexión entre dos mundos. La reflexión interna como logramos construir, es importante conocer la visión de desarrollo, ya que se tiene aún la idea de que tenemos que ayudarles a construir mejor, es algo que se debe romper; la experiencia que tenemos es más de inclusión, preparación y diálogo intercultural para aprender sobre conceptos técnicos de una forma real y horizontal”, manifestó.
Fuentes González comentó que la pandemia es una situación de emergencia muy grave, sin embargo, al tener una visión horizontal de desarrollo, los proyectos seguirán caminando, ya que muchas de ellas son unidas y no tienen un objetivo tan capitalista.
“Lo que permite tener un proyecto con el tiempo, es tener un objetivo más allá de lo económico. Uno de los grandes riesgos de los productores es generar una cantidad de dinero que ingresa a las familias y las empresas, pero no, el objetivo de las familias es tener felicidad, una mejor calidad de vida, así como defender el territorio y la cultura tzeltal”, finalizó.












