Turistas engalanan zonas arqueológicas

Turistas engalanan zonas arqueológicas

Nacidas de la observación astronómica que mantuvieron las culturas mesoamericanas, las populares visitas durante el equinoccio de primavera, para “cargarse de energía”, dejaron una afluencia de 3 mil 797 personas a los ocho sitios arqueológicos que se prepararon para recibir a turistas nacionales e internacionales.

El detalle de las cifras advierte que la Zona Arqueológica de Chiapa de Corzo tuvo 21 visitantes, Toniná 403, Chinkultic 124, Izapa 34, Iglesia Vieja 54, Bonampak 134, Yaxchilán 192 y Palenque 2 mil 835, entre turistas extranjeros, nacionales y locales.

Durante el Operativo Equinoccio Primavera 2022, algunas zonas estuvieron en coordinación con Protección Civil y Cruz Roja Mexicana, además del apoyo de Asistencia Turística, contando con todas las medidas de higiene y salud que en conjunto buscaban procurar la salud, integridad física y seguridad de los visitantes y trabajadores.

Así como garantizar la conservación y el respeto del patrimonio arqueológico durante la visita pública a estos espacios de memoria histórica. Es de resaltar que en algunos casos se practicaron rituales para celebrar la llegada de la primavera.

Al respecto, el investigar adscrito al INAH Chiapas, Víctor Manuel Ortiz Villarreal, presentó la ponencia “La cosmovisión mesoamericana de los solsticios y equinoccios”, donde explicó que se trata de una tradición prehispánica basada en una larga observación del sol, la luna y las estrellas, así como su importancia que consiste en marcar los ciclos agrícolas.

La relevancia y el conocimiento llegó a ser tan amplio, debido a que muchas ciudades están orientadas en concordancia y precisión con este movimiento cósmico, al grado de realizarse figuras con la luz del sol, que sólo se observan durante este periodo, como las ruinas de Chichén Itzá o Toniná que dibujan al dios Quetzalcóatl.

Los equinoccios ocurren dos veces al año y son momentos en los que el día y la noche tienen la misma duración; fechas en que las culturas prehispánicas realizaban rituales, como danzas y sacrificios, para tener una buena cosecha.