"Carlos Burguete * CP. La ciudad de Tuxtla Gutiérrez, se ha convertido en los últimos anos, en zona de alta vulnerabilidad en materia de inundaciones, a consecuencia de las precipitaciones pluviales y de un mal funcionamiento del drenaje, reveló el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La cartografía sobre inundaciones lo cual forma parte del Nuevo Atlas Nacional de México indica que en ""los últimos 20 anos la frecuencia e intensidad de éstas se han incrementado en el país, sobre todo en ciudades como Tuxtla Gutiérrez, Morelia, Chetumal, Acapulco, Monterrey, Puebla y el Distrito Federal, como consecuencia de precipitaciones pluviales y de un mal funcionamiento del drenaje"".
En los últimos 20 anos senala la UNAM, las entidades con más inundaciones fueron Veracruz, con 141; la segunda, el Estado de México, con 133; la tercera, el Distrito Federal, con 96; y la cuarta, Chiapas, con 63. Los demás estados estuvieron por debajo de las 50, detalló el Instituto de Geografía.
Esta cartografía de la UNAM se refiere sobre todo a las inundaciones recientes. Contiene una clasificación por tipos, la distribución espacial donde ocurren, su temporalidad y sus periodos de retorno y frecuencia, con base en estudios que incluyen identificación de cuenca, cubierta vegetal, variedad de roca y pendientes, entre otros aspectos.
La cartografía hecha por investigadores y geólogos de la UNAM, permite ver cuáles son las zonas o regiones prioritarias que requieren atención; idear soluciones con ayuda de la ingeniería para la prevención y mitigación de danos (diques, muros de contención y presas de derivación de agua) y disenar medidas no estructurales referidas a educación y cambios en la legislación y en la regulación del uso del suelo.
Destaca de igual forma que las zonas más vulnerables de México son la costa de Chiapas, la costa y los valles centrales de Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz, Campeche y Tabasco en donde muchos de estos lugares están permanentemente inundados como parte de los sistemas naturales.
La capital del estado ha registrado serias inundaciones ante el paso de algunos fenómenos meteorológicos sobre todo el ocurrido durante el 2003 donde decenas de colonias quedaron inundadas ante el paso de la tormenta Larry.
El crecimiento poblacional en Tuxtla Gutiérrez, ha ocasionado que decenas de arroyos hayan quedado embovedados o en algunos casos permanezcan secos pero que en los últimos anos estos afluentes están retomando sus cauces originales lo que representa un serio peligro para los habitantes de cientos de colonias de la capital chiapaneca.
En la ciudad se encuentran arroyos en algunas colonias como el Potinaspak, Shanká, Santa Ana, San Agustín dan cuenta del riesgo que corre la población ante la presencia de tormentas, ciclones y huracanes que afectan de forma más directa a la capital del estado.
De acuerdo con el director de Protección Civil de Tuxtla Gutiérrez, Eduardo de León Castillejos colonias como Bienestar Social, La Campina, Terán entre otras, que por estar en los márgenes del río Sabinal corren serios peligros de sufrir nuevas inundaciones.
Aseguró que pese al llamado que realizan las autoridades municipales para reubicar a la población asentada en zonas de alta vulnerabilidad, muchas familias -dijo- han hecho caso omiso de esta advertencia, incluso senaló que algunos que fueron beneficiados y reubicados han regresado a sus hogares originales, lo que dificulta los trabajos para reducir los riesgos a este sector de la población.
Hace ocho anos, la Comisión Nacional del Agua (CNA), informó que se requería remover más de 3 mil 800 casas en las proximidades de los arroyos tributarios del río Sabinal, así como de este afluente. Desde esa fecha, el ayuntamiento tuxtleco de ese entonces, dijo que se daría a la tarea de concertar la reubicación de las casas, sin embargo, unos meses después, se declaró incompetente y dejó la responsabilidad total en manos de las autoridades federales.
Son miles los tuxtlecos que viven a unos centímetros de muchos de los arroyos tributarios del Sabinal. En otros casos, los afluentes embovedados, podrían colapsarse por falta de mantenimiento o en caso de una lluvia extraordinaria, ser generador de inundaciones y otras desgracias mayores.
Ninguna de las ciudades chiapanecas tiene un drenaje pluvial.
Apenas pequenos esbozos que por lo regular descargan en alguno de los arroyos que atraviesa la localidad. Las calles se convierten en ríos y arroyos peligrosos para ser cruzados por menores de edad o adultos mayores.
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