Debido a la migración de la población rural a las zonas urbanas en busca de empleo, Tuxtla Gutiérrez es uno de los municipios con mayor rezago educativo dentro de su población adolescente y adulta, ya que muchas personas emigradas son de escasos recursos y preponderan los salarios ante las aulas.
Con este fenómeno social se han creado sitios de marginación urbana, principalmente a las orillas de esta ciudad capital, donde cientos de niños, adolescentes y adultos no pueden retomar su educación truncada.
Ariosto González Boarralles, director del Instituto Chiapaneco de Educación para Adolescentes y Adultos (Icheja), señaló que otra zona de mayor presencia con esta problemática son las zonas indígenas del estado, donde desde pequeñas edades se comienza a trabajar en el campo para ayudar a los padres de familia, lo que dificulta la asistencia escolar.
Ante esta situación, el Icheja ha iniciado proyectos de combate al rezago educativo, entre ellos se encuentra la de aplicar un examen a quienes hayan abandonado el nivel primaria y secundaria. De aprobar, el cursante habrá finalizado uno de estos niveles.
El objetivo es valorar y observar los conocimientos adquiridos por aquellas personas que laboran o son autodidactas, para convertirse en personal mejor capacitado.
“En Tuxtla Gutiérrez estamos atacando al rezago educativo ya que hemos encontrado también personas que no saben leer ni escribir, porque esta ciudad no deja de ser un foco rojo”, finalizó.












