Tuxtla, una ciudad improvisada

Destacó que Tuxtla Gutiérrez cuenta con oportunidades para avanzar en sustentabilidad. Cortesía
Destacó que Tuxtla Gutiérrez cuenta con oportunidades para avanzar en sustentabilidad. Cortesía

El crecimiento desordenado y la improvisación urbana representan desafíos para las ciudades de América Latina, señaló el especialista en planeación estratégica urbana, Sergio Roldán Gutiérrez. Explicó que construir ciudades sostenibles no depende únicamente de la tecnología o la infraestructura, sino también de formar ciudadanos y ciudadanas capaces de respetar las normas, cuidar los recursos naturales y participar en la transformación de su entorno.

Durante su ponencia “Innovación urbana como ruta para la sustentabilidad. Retos y oportunidades para Tuxtla Gutiérrez”, comentó que, alrededor del 80 por ciento de las ciudades de América Latina y el Caribe se han desarrollado de manera improvisada, situación que dificulta garantizar condiciones adecuadas para sus habitantes.

Desplazamiento

Explicó que muchas metrópolis surgieron alrededor de ríos, debido a la importancia del agua para el desarrollo humano; sin embargo, con el paso del tiempo, el crecimiento urbano ha desplazado a estos recursos de las prioridades de planeación, pese a su relevancia para la vida cotidiana y el equilibrio ambiental.

Ante este panorama, planteó cinco aspectos fundamentales para evaluar las condiciones de una ciudad: la disponibilidad de dicho liquido vital, la calidad del aire, la movilidad, la seguridad y el acceso a espacios públicos dignos.

En el caso de Tuxtla Gutiérrez, reflexionó acerca de las condiciones en que sus habitantes consumen agua, respiran, transitan por las calles y utilizan los espacios comunes, con el propósito de identificar los retos que deben atenderse para mejorar su calidad de vida.

Circulación vehicular

También cuestionó que la planeación urbana priorice en ocasiones la circulación de vehículos por encima de las necesidades de los peatones.

Consideró que las banquetas, los cruces y los recorridos cotidiano deben diseñarse a partir de la manera en que las personas utilizan realmente la ciudad, y no únicamente bajo criterios estéticos.

“Es necesario escuchar a la ciudadanía antes de decidir qué obras realizar y dónde ubicarlas”, añadió.

La cultura ciudadana es base

Subrayó que respetar los semáforos, evitar el desperdicio de agua, cuidar las áreas verdes y mantener limpios los espacios comunes, son acciones que contribuyen a la sustentabilidad y pueden reducir los costos de mantenimiento de las urbes.

Asimismo, advirtió que contar con tecnología o desarrollar proyectos de ciudades inteligentes no garantiza mejores condiciones de vida si la población no participa en el cuidado de los espacios públicos y en el cumplimiento de las reglas de convivencia.

“Una ciudad innovadora y sustentable debe procurar condiciones más justas, seguras y armónicas con la naturaleza, además de promover el respeto por el espacio público y la corresponsabilidad entre autoridades y habitantes”, concluyó.