El cambio climático, específicamente en Tuxtla Gutiérrez se ha sentido más debido a que el crecimiento de la mancha urbana ha devorado las áreas verdes en la ciudad, mientras que las vialidades que antes eran empedradas ahora son cubiertas con concreto hidráulico, que no sólo retiene sino multiplica la sensación térmica.
Así lo indicó el investigador y docente de la Facultad de Biología de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Miguel Ángel Pérez Farrera, al decir que ambos factores han llevado a un incremento en la temperatura de más de tres grados.
Precisó que es importante entender que el proceso de urbanización ya no puede continuar de forma horizontal, porque representa seguir con la severa deforestación que conlleva desmontar espacios de zonas naturales que sirven de pulmón para la ciudad.
Ya no se puede seguir invadiendo lomeríos, montañas, selva y bosques alrededor de la capital, ya que son las zonas donde se recargan los mantos acuíferos.
Enfatizó que esto se refleja con la tendencia de menos lluvia y por el contrario, temporadas de estiaje prolongadas, lo que se ha visto en los últimos años; un fenómeno que se puede solucionar con un programa bien estructurado de reforestación.
El investigador señaló que para reforestar se debe tomar en cuenta algunos aspectos, de lo contrario los resultados no serán positivos. Lo principal es utilizar únicamente especies endémicas antes de usar plantas ajenas a la región.
Hay que tomar en cuenta también que Tuxtla Gutiérrez es un valle y que en los alrededores predomina la selva seca o el bosque tropical caducifolio, por lo que lo ideal sería sembrar más árboles de flor de mayo, árbol de primavera, pumpushuti o huanacastle.
Todas, especies que tienen toda la posibilidad de adaptarse y no resultar en gastos improductivos.
Mencionó que algunos centros escolares impulsan temas de reconversión productiva a través de la siembra del bambú, pero para ello se debe considerar especies endémicas como el “pituti”, que crecen de forma natural en el Cañón del Sumidero, así como otras especies en peligro de extinción.











