Tuxtlecos protestan por exceso de cantinas

Tuxtlecos protestan por exceso de cantinas

Tres generaciones de vecinos han visto transcurrir la historia de la capital de Chiapas desde su corazón mismo: el barrio de San Pascualito

La transformación urbana ha estado presente en su arquitectura. Desde las calles empedradas y la sustitución paulatina de las casas de bajareque a las de adobe, y después las de bloques de cemento.

Sin embargo, el cambio en el paisaje urbano trajo consigo el abandono de prácticas vecinales que afirmaban la comunidad del barrio: tardes de juegos infantiles en las entonces poco transitadas calles, mientras los vecinos de banqueta a banqueta platicaban, sentados en butacas o mecedoras, café con pan en mano.

En estos días, al llegar la noche, los pobladores ancestrales del barrio, evitan todo riesgo de contacto con las sombras nocturnas que ahora han tomado por asalto las calles, locales, y aceras. Luces de calle apagadas, puertas bien cerradas, ventanas aseguradas.

Lo que fue un plácido y alegre barrio está ahora invadido por 48 cantinas. El censo vecinal a cada poco suma nuevos locales de culto al alcohol, prostitución, drogas y violencia.

Los locales lucen cortinas que impiden la visión del que está afuera; sin embargo, los de adentro pueden acechar a los vecinos y transeúntes sin riesgo de ser descubiertos. Al amparo de las sombras se consume alcohol hasta pasada la medianoche; los ritmos estridentes de las bandas y el reguetón, los delatan.

Los Potrillos (3ª Poniente, entre 4ª y 5ª Sur) es un lugar donde el prostitución ha trascendido sus propias paredes. La negociación comienza a las afueras del local y termina en el tapanco del tugurio, donde los clientes pueden rentar un espacio por algunos minutos para satisfacer sus deseos.

Otro lugar que ha forjado su nombre literalmente con sangre es El Salón de la Fama, ubicado en la 4ª Poniente entre 4ª y 5ª Sur. Riñas que empiezan en el interior del local y culminan en las puertas de los vecinos, donde en muchas ocasiones terminan las víctimas de los propios meseros del lugar, o de victimarios que a punta de arma blanca consuman los asaltos.

Estos antros, como decenas más, se ufanan de tener protección “muy arriba”.

La paciencia de los vecinos está tocando a su fin. Al menos es lo que ellos mismos dicen. Este viernes bloquearon la vialidad de la 4ª Sur y 4ª Poniente en señal de protesta.

Solo así fueron escuchados. Hasta el lugar llegaron representantes de Protección Civil, del Ayuntamiento y de Palacio de Gobierno. Con ellos improvisaron una mesa de atención en la que expresaron por escrito sus inconformidades y los emisarios prometieron acciones.

Este día cerraron simbólicamente un local que sería cantina, pero también abrieron un canal que les aviva la esperanza de recuperar el barrio que en otro tiempo fue suyo.