Al cumplirse nueve días del accidente en el que perdieron la vida 56 migrantes, el hecho permanece como un recuerdo imborrable para los testigos de la tragedia. Restos de sangre, tierra revuelta, cinta policiaca, cruces, flores, pasto nuevo, un mural, mensajes de despedida, es la postal del punto fatal en el tramo Chiapa de Corzo, a la altura del puente peatonal de la colonia El Refugio.
Este sábado el arzobispo de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla, encabezó a un costado de este lugar una misa en memoria de los fallecidos, por el descanso eterno de los hombres, mujeres y niños que perecieron en el camino que tenía como meta tener una vida mejor.
En el punto de la tragedia se hicieron presentes los vecinos de la colonia El Refugio, quienes prestaron una valiosa ayuda a los migrantes esa tarde del jueves, y sin importar que no tuvieran experiencia hicieron labores de paramédicos y rescatistas.
Durante la misa los colonos presentaron ofrendas, flores, veladoras, algunos derramaron lágrimas ante el dolor que pudieron palpar de la tragedia nunca antes vista.
“Esto es algo que nunca olvidaremos”, comentó la señora María, habitante de la colonia, quien ese día, en compañía de su esposo, prestaron ayuda a los heridos.
Lamentó que en ese momento algunos elementos policiacos corrieron a los colonos para que no ingresaran a la zona del desastre, pero muchos, ante los gritos de dolor y desesperación, pasaron por alto este mandato e ingresaron para auxiliar a los migrantes.
“Acá donde estamos parados quedaron esparcidos restos de cabello, sangre y otras cosas que es mejor no decir. Lamentablemente no faltó quien aprovechó la ocasión para robar algunas cosas que quedaron tiradas, como celulares y carteras; ellos sabrán por qué lo hicieron, obtendrán lo que se merecen”, expresó.
Martínez Castilla destacó estos gestos de solidaridad de los colonos e indicó que la migración es tan antigua como el ser humano, por ello no se debe satanizar, mucho menos castigar o vulnerar los derechos de esos hombres y mujeres que se ven motivados por la necesidad económica.
“No podemos decir que un migrante sale de su hogar y deja su familia por puro gusto. Lo hace motivado por la necesidad, la desesperación de buscar el sustento para la familia, para los suyos”, expresó.
El prelado dijo que al intentar castigar e impedir el libre tránsito, los migrantes son víctimas de la delincuencia, de los polleros, de las mismas autoridades que son cómplices en esta red de tráfico de humanos.
Muestra de ello es el lamentable accidente ocurrido el jueves 9 de diciembre, donde al estrellarse el tráiler y volcar, perdieron la vida 49 de ellos en ese lugar, y posteriormente seis más en diferentes hospitales a causa de las heridas.
El arzobispo insistió que este accidente no debe ser olvidado, “es la muestra del fallo que tienen las autoridades con el tema migratorio”.
En su intervención, el director de la Pastoral Social y de Cáritas, Gilberto Hernández García, hizo el llamado a la población a mostrar esta misma solidaridad con los sectores más vulnerables, incluyendo los migrantes que van de paso.












