De acuerdo a un censo realizado por el Inegi un 73.7% de la población de 18 años y más considera que vivir en su ciudad es inseguro. Las ciudades donde la percepción de inseguridad es menor fueron: San Pedro Garza García, Mérida, Saltillo, Puerto Vallarta, Durango y Los Cabos, con 23.1, 28.8, 30.5, 38.7, 39.5 y 42.3%, respectivamente.
Mientras que las ciudades con mayor sensación de inseguridad fueron Reynosa, Chilpancingo de los Bravo, Puebla de Zaragoza, Coatzacoalcos, Ecatepec de Morelos y Villahermosa.
El censo considera que el porcentaje obtenido representa un cambio significativo respecto a septiembre de 2018 y con respecto a diciembre 2017 donde la percepción de inseguridad siguió siendo mayor en el caso de las mujeres con 78%, mientras que para los hombres fue de 68.6 por ciento.
Por otra parte los resultados de la ENSU, correspondientes a diciembre de 2018, destaca que los porcentajes de población de 18 años y más que identificó a las diversas corporaciones policiales y que percibió su desempeño como “muy o algo efectivo” en sus labores para prevenir y combatir la delincuencia fueron: Marina (85.1%), Ejército (82.6%), Gendarmería Nacional (68.9%), Policía Federal (63.3%), Policía Estatal (47.9%), y Policía Preventiva Municipal (39.4 por ciento).
Asimismo 83.8% de la población de 18 años y más manifestó como uno de los problemas más importantes en su ciudad la existencia de “baches en calles y avenidas”; 67.8% la “delincuencia (robos, extorsiones, secuestros, fraudes, etc.)”, y 67.2% consideró el “alumbrado público insuficiente”.
El porcentaje de la población de 18 años y más que consideró al gobierno de su ciudad como “muy o algo efectivo” para resolver los problemas más importantes fue 21.5% a nivel nacional.
Las ciudades con mayor porcentaje en dicha percepción fueron: Puerto Vallarta (46%), General Escobedo (45.2%) y Saltillo (44.8%). Mientras que las ciudades con menor porcentaje de percepción de efectividad para resolver problemas fueron: Ecatepec de Morelos (5.8%), Tuxtla Gutiérrez (7%) y Villahermosa (7.8 por ciento).
Cabe mencionar que un 83.4% de la población siente inseguridad en los cajeros automáticos localizados en la vía pública, 75.3% en el transporte público, 70.7% en el banco y 67.8% en las calles que habitualmente usa, lo cual los ha obligado a tomar precauciones personales.
A nivel nacional, en 35.8% de los hogares en áreas urbanas, al menos uno de sus miembros fue víctima de los delitos de robo y/o extorsión. Esta cifra se incrementa en la Región Oriente de la Ciudad de México y en Ecatepec de Morelos, al llegar a 54.2% y 54.1%, respectivamente.
Por otro lado, en Tuxtla Gutiérrez y La Paz, la proporción de hogares con víctimas de robo y/o extorsión es de 14% y 18.2%, respectivamente.
La sensación de inseguridad por temor al delito y las expectativas que tiene la población sobre la seguridad pública se generan por la influencia de diversos factores, como la atestiguación de conductas delictivas o antisociales que ocurren en el entorno donde se desenvuelve la población. Así mismo, el temor al delito puede hacer cambiar las rutinas o hábitos de la población, así como la percepción que se tiene sobre el desempeño de la policía.
Las tres ciudades con mayor porcentaje de población de 18 años y más que reportó haber tenido conflictos o enfrentamientos fueron: Morelia (70%), Región Sur de la Ciudad de México (66.5%) y León de Aldama (63.4%). Mientras que las ciudades donde se obtuvieron los menores porcentajes de conflicto entre la población fueron: San Nicolás de los Garza (15.7%), Apodaca (16.6%) y Ciudad Juárez (16.8 por ciento).
De la población de 18 años y más que reconoció haber tenido conflictos o enfrentamientos de manera directa por causa de incivilidades en su entorno, 72.8% mencionó que estos conflictos se dieron con los vecinos, mientras que 36.6% manifestó haber tenido conflictos o enfrentamientos con desconocidos en la calle.
En este sentido, 61.4% de la población de 18 años y más, residente en las ciudades objeto de estudio, manifestó que durante el cuarto trimestre de 2018 modificó sus hábitos respecto a “llevar cosas de valor como joyas, dinero o tarjetas de crédito” por temor a sufrir algún delito.
Mientras que 56.2% reconoció haber cambiado hábitos respecto a “permitir que sus hijos menores salgan de su vivienda”; 53.2% cambió rutinas en cuanto a “caminar por los alrededores de su vivienda, pasadas las ocho de la noche” y 34.6% cambió rutinas relacionadas con “visitar parientes o amigos”.












