Un buen maestro| la clave

"Paulina Fernández * CP. Los bajos niveles de eficiencia de los niños en comunidades indígenas y zonas marginadas es resultado de la injusticia en las condiciones escolares en las que éstos se desarrollan, reveló la Encuesta de Calidad Educativa de Fundación IDEA que tomó como referencia al estado de Chiapas.

La directora de estudios educativos de Fundación IDEA, Lucrecia Santibáñez, aseguró que el tener malos resultados no tiene porqué ser el destino de los niños que viven en zonas rurales e indígenas, sin embargo, Chiapas enfrenta altos índices de rezago educativo que proviene en gran parte de escuelas en estas zonas.

Expresó que mientras las escuelas generales de Chiapas, ubicadas en zonas urbanas y de menor marginación, obtienen resultados similares al promedio nacional; más del sesenta por ciento de los alumnos de cuarto grado en escuelas indígenas y comunitarias en el estado no cuentan con habilidades suficientes en español y matemáticas.

Lo anterior, dijo, es preocupante ya que los bajos niveles de eficiencia y calidad educativa para estos alumnos de comunidades pueden afectar negativamente sus oportunidades de progreso económico y social, lo que impactará negativamente al estado y, por lo tanto, al país.

Santibáñez precisó que los resultados del estudio sugieren que contar con un buen maestro puede marcar la diferencia en el rendimiento de los alumnos y podría ayudar a cerrar brechas históricas.

""Si los alumnos indígenas estuvieran sistemáticamente expuestos a maestros de calidad superior, los resultados sugieren que en tres o cuatro años se podría cerrar la brecha de aprendizaje con los alumnos de escuelas urbanas"", dijo.

En este sentido, comentó que aunque la solución es ubicar los buenos recursos docentes donde más se necesitan, hay situaciones que impiden que ello se realice.

Y es que de acuerdo con los resultados obtenidos se comprueba que mecanismos tales como el concurso de ingreso a la docencia no fomentan que los maestros con los mejores puntajes trabajen en las escuelas con más necesidades.

Por otro lado, se reveló que en las escuelas indígenas y de Conafe el rendimiento de los alumnos mejora si el maestro habla lengua indígena, pero en el caso de Chiapas el estudio reflejó que únicamente dos de cada cinco niños indígenas en la entidad tienen un maestro que hable su propia lengua.

""Es como si un niño que habla español fuera a aprender inglés y le enseña un maestro que habla francés"", expresó Santibáñez.

Ante ello, agregó que es fundamental mejorar la formación y selección de los docentes e instructores comunitarios.

Dijo que los procesos de formación docente no preparan para el medio rural e indígena y que casi todos los maestros indígenas se preparan para el modelo bilingüe luego de ser contratados.

Asimismo, detalló que gran parte de la dificultad para reclutar y retener buenos maestros radica en las condiciones de marginación en las que se encuentran las escuelas rurales.

Y es que, destacó que mientras que a nivel nacional en promedio 30 por ciento de los instructores deserta el primer año por cuestiones como las malas condiciones de vivienda, inseguridad y dificultad del trabajo, en Chiapas la cifra es del 70 por ciento.

Por ello, dijo que es urgente plantear alternativas para mejorar la calidad de la docencia y ubicar a los mejores maestros donde más se necesiten.

Una de ellas, comentó, es generar un sistema de refuerzo paralelo que identifique focos rojos de alumnos y escuelas rezagadas para recibir atención prioritaria.

Un frente común con universidades, centros de investigación, ONG, sociedad civil, empresarios y fundaciones, para dotar de recursos, monitoreo y apoyo a los instructores en comunidades más rezagadas es un modo de lograrlo, consideró Santibáñez.

""El problema es tan complejo que las autoridades no pueden resolverlo solas, se necesita que la sociedad se involucre"", concluyó.

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