"Al parecer, tampoco los diputados locales chiapanecos tienen claro en qué se invertirán los tres mil 870 millones de pesos que en calidad de nueva deuda de Chiapas aprobaron por mayoría. Y no obstante, esa era la cuestión, es decir, el asunto de su aplicación y los controles. Así, obraron con absoluta irresponsabilidad y abrieron la puerta al saqueo que traerá graves consecuencias.
Por su denominación -la iniciativa que fue cuestionada por los mismos diputados al provenir de una Legislatura fenecida- de ""Financiamiento para Inversiones Públicas Productivas en el Estado"", se pensaría que apunta a inversiones y no a gasto corriente, aunque aquí las palabras se desdibujan cuando entran los administradores. Sin embargo, es el mismo intento con nombre distinto que el hora famoso ""Fidecia"" Fideicomiso para el Cierre e Inicio de la Administración Pública Estatal que tropezó en la pasada Legislatura junto con su pretendida deuda que era nada menos que de 5 mil millones de pesos y con un añadido que prendía trascender al gobierno entrante.
No obstante, aquí la cuestión ya no es sólo el enorme endeudamiento para una entidad cuyo producto interno bruto es apenas de 1.9, el cual es bastante bajo frente a una entidad industrializada como Coahuila que ubica en 3.1 este indicador, a la que sin embargo hemos desplazado siendo ahora Chiapas número uno en deuda en todo el país. También es de suma importancia que se establezcan controles y se informe puntualmente sobre el destino de ese dinero. Y si no hay instituciones capaces de tal cometido en Chiapas, se debe pedir el auxilio de la Federación para que a través de organismos autónomos como el Instituto Nacional de Acceso a la Información pueda garantizarse el seguimiento a este asunto de la mayor gravedad para el conjunto de los chiapanecos en los próximos veinte o treinta años.
Estamos evidentemente ante una administración que desde el inicio se ha sobregirado y no ha sujetado su gasto a una planeación ordenada ateniéndose al Presupuesto Anual, pues en sólo uno de sus seis años no se contrajo deuda, convirtiéndose eso en una costumbre.
El vicepresidente de la Mesa Directiva de la 64 dijo que ""aunque no gusten, las deudas son necesarias"". El legislador, también empresario, podría informar si recomendaría para sus propias empresas un endeudamiento que sólo en capital supera todo el activo libre con el que contará en un año. Y no se está poniendo en la mesa el servicio de deuda. Es el gravísimo caso que con este nuevo golpe de más 20 mil millones se ahorca a la nueva administración a la que este gobierno ha condenado ya a recortes presupuestales y al aumento de impuestos.
Se ha dicho en forma de reproche que ha habido mucho ruido por un préstamo cuando el presupuesto anual de Chiapas es de 60 mil millones. El problema es que esos 60 mil millones no sirven de garantía al ser recursos etiquetados en su mayoría, y menos de la tercera parte sí lo sería, pero también ya está al cien por ciento comprometida. Es posible que ni el actual gobierno estatal alcance a percibir el daño que ya se le ha hecho a Chiapas.
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