"Se afirma la probabilidad de que Hillary Clinton sea nombrada secretaria de Estado de EU; ella es una ruda y muy astuta jugadora. Si las presiones desde Washington son enormes, a partir del 20 de enero serán mayores.
Medina Mora y García Luna son las cabezas más notorias del cártel de 'los ingenuos' Se afirma la probabilidad de que Hillary Clinton sea nombrada secretaria de Estado de EU; ella es una ruda y muy astuta jugadora. Janet Napolitano podría quedar como cabeza del departamento de Seguridad Interna (conoce bien a los mexicanos y sus trucos).
Se habla de James L. Jones, un durísimo general del Cuerpo de Marinos, como asesor de Seguridad Nacional, y de Dennis C. Blair como director nacional de Inteligencia. Y para el Consejo Nacional de Seguridad se menciona a Jim Steinberg, quien desde Austin, Texas, también sabe de asuntos del gobierno mexicano. Y, si algo faltase, Joe Biden será vicepresidente de EU y, en verdad, no tiene muy buena opinión de los gobiernos mexicanos. Además, la situación se complica por la penetración en territorio canadiense de varias redes de narcotraficantes mexicanos.
Es decir, en términos muy claros, si hoy las presiones desde Washington son enormes, a partir del próximo 20 de enero serán mayores. Y si lo duda, pregúntele al encarcelado Estado Mayor de la mal llamada ""guerra contra el crimen organizado""; hasta ahora apenas sobreviven Eduardo Medina Mora y Genaro García Luna, los pobrecitos generales en jefe a quienes enganaron por ?anos! varios principales comandantes. Ellos dos son las más notorias cabezas del cártel de los ingenuos: todo el mundo los enganó. Y así exhibieron al propio presidente Calderón, quien se lanzó a la guerra con su Estado Mayor cooptado por las empresas criminales multinacionales. Caramba, ni siquiera se podían realizar efectivos operativos internacionales, pues antes de que se prepararan los narcotraficantes sabían de ellos.
Mientras tanto, los jefes de los ingenuos (ztanto así?, ztan grave la aberración?) se dirigían al país para asegurar: ""Vamos ganando aunque no lo parezca""; ""tendremos una policía nacional científica bajo mi mando"". Y, conste, al dar por sentado sólo la ingenuidad de Medina Mora y García Luna, no estoy ""alentando dudas, desconfianza, la debilidad pública o el temor"" o, peor, ""buscando espacios amarillistas"", como pudiera pensar nuestro McNamara -Jorge Fernández Menéndez (Excélsior, 21 de noviembre). Sólo estoy senalando un hecho público y los mismos jefes ingenuos ahora tienen como principal trabajo la Operación Limpieza. Lástima que no la llevaron a cabo unos cuantos anos atrás, antes de la declaración de guerra; pues como bien ha afirmado en Chile Felipe Calderón, el fenómeno que atacan ahora los ingenuos tiene mucho tiempo en pleno desarrollo. Ya en 1994 mostré que las empresas criminales eran ""un estado dentro del Estado"" (El segundo disparo, pág. 283).
Por fortuna, los ingenuos todavía tienen tiempo para aprehender, golpear y robar a quien primero tomó el sendero institucional y denunció al presidente constitucional, lo que a su juicio eran serias fallas en el funcionamiento de la Policía Federal Preventiva. Y al no obtener respuesta, recurrió en forma abierta a la opinión pública para decir lo que pensaba. Javier Herrera Valles no se suicidó por depresión, como lo hizo el antiguo jefe de la inteligencia antinarcóticos del Ejército, el general Jorge Alberto Cárdenas. Ahora la abogada de Herrera, protagonista de bizarros sucesos, previene al país sobre la suerte de la familia Herrera Valles. Así andan las cosas por ahí: gravísima irresponsabilidad antes; violencia brutal y prepotencia total ahora.
En forma lamentable, quien en primer lugar debiera escuchar no lo hace. Ni siquiera cuando en Chihuahua y Sinaloa, en otras entidades, la población, las organizaciones sociales y hasta los políticos comienzan a manifestar su gran molestia por la forma de conducir ""la guerra"" y por los resultados obtenidos. Mientras un absurdo espectáculo se desarrolla en la ciudad de México a la hora de encarcelar a buena parte del Estado Mayor institucional en la guerra contra el narcotráfico.
Obama toma posesión de la Casa Blanca el 20 de enero. De hoy para ese día el gobierno mexicano tiene unas cuantas semanas para reconstruir una base mínima de confianza con las nuevas autoridades en Washington. Es una pelea contra el tiempo y contra los modos y costumbres establecidos por el cártel de los ingenuos. Si hay fracaso se presentará un muy difícil porvenir.
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