Un éxito la tradicional Posada Parachicos

Un éxito la tradicional Posada Parachicos

Llegaron cargados con expectativas. Salieron cargados con regalos, sonrisas, alegría y con una mentalidad positiva. Con el deseo de practicar los valores fomentados por la Posada Parachicos que ayer tejió el sueño de que “Juntos haremos un mundo mejor”.

El clima era bueno, benévolo, pero la brisa de la fuente que borboteaba incesante, frente al Centro de Convenciones, mejoró el ambiente. Lo refrescó.

El ambiente de afuera era bueno con la música, pero adentro era mucho mejor. Las rebanadas de pizza, los tamales, el jugo y las bolsas de dulce dibujaron amplias sonrisas en el rostro de los casi 700 niños. Los más de mil 400 padres compartieron el gozo de sus hijos.

De lo bueno, todo pasaba a lo mejor

En la entrada del recinto, con una cálida sonrisa, la profesora Georgina recibía los boletos y los ingresaba a la tómbola para participar en la rifa de regalos. Y eso mejoraba aun más la ya de por sí efusiva alegría de niños y adultos.

La tarde mejoró con la animación de los payasos, que con sus sketchs arrancaron carcajadas a los presentes, pero sobre todo los hicieron reflexionar. Enseñaron valores.

Y uno de los valores, la puntualidad, fue premiada. Los primeros 30 niños en llegar a las 15:20 horas recibieron un regalo.

Acertadamente, Cuarto Poder pidió como requisito para otorgar un  boleto para la Posada Parachicos, que los niños dibujaran algo sobre un valor que se ha perdido y que debe rescatarse.

Así, José Ricardo, hizo un dibujo llamado “salvemos al planeta”. Daira y Emilio, plasmaron otro diciendo “salvemos al mundo”. Jarid Uriel y  Alexander dibujaron un “no a la discriminación”

Todos ellos fueron publicados en el suplemento parachicos, ayer domingo 4 de diciembre.

Pero sin duda el más conmovedor y aleccionador de los dibujos fue el de Ingrid, que plasmó a varios niños de diversas razas, países, colores, tomados de  la mano, en círculo, para ilustrar el bello valor de la unidad.

“La unidad siempre da buenos resultados. La lucha no es contra hermanos”, ha reiterado el gobernador Manuel Velasco Coello. En efecto, hay que sumar esfuerzos contra la desigualdad, la pobreza, la inseguridad, el dolor, el sufrimiento.

Valores

Otro valor, el altruismo, fue resaltado y aplaudido, pues los regalos para los niños fueron posible gracias al patrocinio de Eduardo Ramírez Aguilar, Luis Armando Melgar, Universidad Maya, tamales Ame, Secretaría de Educación, entre otros.

La música ambiental se detuvo. Las risas también tuvieron una pausa. Silencio absoluto. Es que Ana Sofía daría el mensaje inaugural del evento.

Fue sencillo. Fue práctico. Preciso. Directo a las conciencias de los presentes. Cargado de lecciones. Con esa fuerza juvenil propia de su edad, Ana Sofía enarboló en lo más alto la bandera multicolor de valores como el amor, respeto, familia, comunicación, tolerancia, unidad, trabajo.

Dijo: “Respeto es ver al otro como si fuera yo mismo. Para ser respetado hay que respetar”. Es la Regla de Oro que hace dos mil años fue dicha por Jesús y retomada por Benito Juárez.

Y con ese mensaje grabado en las mentes, Ana Sofía abrió la puerta para lo mejor. “Ahora sí a divertirse y a ganar”, dijo.

Los primeros ganadores de la tarde fueron los números 342, 469 y 188. Los regalos eran buenos. Muñecas, carritos, pero venía lo mejor.  Todos corearon “yo” cuando el payaso conductor preguntó “Quién quiere la Tablet”.

La primera Tablet fue para el niño con el número 478. Pero venía algo mejor: la bicicleta tipo Montaña. Y fue para la niña que llevaba le número 093. Era alrededor de las 17:10 horas.

Coordinación

Inspirador fue ver el trabajo coordinado de los Boys Scouts en las puertas y pasillos. Trabajo en unidad.

De igual forma, coordinados, activos y unidos estuvieron los trabajadores de Cuarto Poder. Jorge corría a tomar los regalos y se los pasaba a Ana María, quien estuvo entregando los regalos.

Ana Sofia sacaba los boletos de la tómbola. Luis Fernando transmitía en vivo por Facebook, Karla ayudaba a subir a los niños al templete, William los ayudaba a bajar. Maggy checaba los boletos ganadores, Paola los guardaba y controlaba el tiempo. La profesora María, sentada, pero bailaba, aplaudía, le ponía alegría al ambiente.

En un intermedio, llegó el show de los Minions. Todos de amarillo, combinaban con el color de las playeras que portaban los colaboradores de Parachicos, que esta vez fue amarillo.

José, americanista, estaba feliz. Lo veía como presagio de que el América llegaría a la final. Jugaría unas horas más tarde.

Los demás, que le iban al Necaxa, Las Chivas, Toluca o Pumas, no se enojaron. Hubo respeto, tolerancia. Pusieron en práctica los valores a los que exhortó precisamente Ana Sofía en su mensaje inaugural.

Los regalos acabaron. La fiesta también. Todos regresaron a casa felices. La semilla del valor quedó  sembrada en los tiernos corazones infantiles. Pronto germinará. Y seré hermoso ver el fruto. Más respeto, más amor, más unidad, más tolerancia.

Las luces del Centro de Convenciones se apagaron. Pero que daron encendidas las luces del árbol navideño.  La luz disipa las tinieblas, al igual que el amor disipa al odio.

Son muchos los que se empeñan en perjudicar el mundo deforestando, pero seguramente juntos podemos frenar la deforestación, el calentamiento global.

Juntos podemos contagiar a los escépticos, apáticos, indiferentes que tratan de hacer de este mundo un sitio peor. Somos más los del lado correcto. Somos más los que deseamos hacer de este mundo, un sitio mejor para vivir. Y Juntos podremos lograrlo, porque la unión hace la fuerza. Porque “Juntos construimos un mundo mejor”.