Pocos como él cuando de hablar de la historia del deporte chiapaneco se trata. Bien podría ser el biógrafo de más de uno. Su acervo no solo está hecho de la numeralia y las efemérides, sino del tejido fino de las anécdotas de los grandes del deporte.
Su pseudónimo taurino: Juán José León, quien recibió la alternativa en 1970 por “El Queretano”, Ernesto San Román. Su nombre cruzó el Atlántico y llegó hasta España, Francia y Portugal. Tuvo que dejar la muleta y el traje de luces tempranamente, luego de una lesión de hombro irreversible, víctima de un astado.
Devino empresario taurino. Más de mil corridas en 45 años de promotor. Eloy, Curro, Mariano, los Capetillo, Armillita, Jorge Gutiérrez, el Zotoluco, Gastón Santos… a todos los trajo. Su influencia no se redujo a Chiapas, el sureste de México era su zona de influencia.
Los grandes cronistas taurinos como Pepe Alameda, Paco Malgesto y Pancho Lazos, le tributaron más de una vez sus letras como empresario y como matador.
A la menor provocación rinde culto al gran Panchón Contreras quien, para ir a las olimpiadas de París en 1924, tuvo que recurrir a la única salida posible para muchos deportistas hasta nuestros días: el boteo.
Sus filias actuales tienen nombre y trayectoria: Miguel Solís, oriundo de Arriaga y único chiapaneco que figura en el Salón de la Fama del beisbol mexicano, en Monterrey; hoy en día, manager de Las Guacamayas de Palenque, novena que fue invitada a la liga tabasqueña y ha ganado el título del estado vecino por dos años consecutivos.
Otro grande de la escena actual: Arturo Lárraga, paralímpico multipremiado internacional de natación en seis categorías, afirma.
Admira y apoya a Aremi Fuentes, bronce en levantamiento de pesas en los primeros Juegos Olímpicos Juveniles de Singapur” no haber ido a los pasados Juegos Olímpicos de Río solo es atribuible a las grillas de la Federación de Levantamiento de Pesas.”
“La situación actual es muy mala porque no hay infraestructura y tampoco una política de desarrollo deportivo que haga posible ir más allá de las Olimpiadas Juveniles e Infantiles”.
Invertir en el deporte implica contratar entrenadores de alto nivel y descentralizar la formación deportiva. Casi todo se reduce a Tuxtla y los más de cien municipios son invisibles.
Su nombre real: Rigoberto León Cerpa; para sus amigos, “El Matador”. Paradójicamente su labor actual es dar vida a las esperanzas de muchos jóvenes cuyo futuro y esperanzas están unidas al deporte. Larga vida al “Matador”.
n Fotos y texto: Óscar León / CP












