Un preso de conciencia

"Carlos Monsiváis * El Universal. El 24 de febrero de 2010 muere, luego de una prolongada huelga de hambre, el preso cubano Orlando Zapata Tamayo. El albañil y plomero negro de 42 años, del pueblo de Banes, pertenecía al grupo de 75 disidentes detenidos en 2003 por ""desacato, desorden público y desobediencia"", delitos más propios de un Estado totalitario que del ""país más libre del mundo"", como aseguran sus fieles. A los detenidos se les aplicaron penas de hasta 28 años de cárcel, aunque Zapata Tamayo, cuyo agravante era la defensa de los derechos humanos, recibió una condena de hasta 36 años de prisión. Fue excarcelado el 7 de marzo de 2003, y se le detuvo nuevamente el 20 del mismo mes, mientras participaba en un ayuno junto a Martha Beatriz Roque Cabello y cuatro ayunantes más, a favor de Óscar Elías Biscet González y demás presos políticos. Se le enjuició el 18 de mayo de 2004 y fue sentenciado a otros tres años de prisión. Cumplía su condena en la penitenciaría de Guanajay, provincia de la Habana, hasta que el 15 de enero de 2005 fue trasladado a la prisión Taco-Taco, en la provincia de Pinar del Río. Amnistía Internacional lo adoptó como prisionero de conciencia.

El disidente inició la huelga de hambre al negarse el gobierno a sus demandas, entre ellas, vestir la ropa blanca de disidente y no el uniforme de recluso común. Además, protestó por las condiciones de vida de los presos políticos y rechazó la comida del penal alimentándose de lo que, cada tres meses, le llevaba a la cárcel su madre. Desde febrero, Zapata Tamayo fue sometido periódicamente a un tratamiento con suero, para la hidratación de su organismo. Él alertó: ""Si muero, el gobierno intentará responsabilizarme"".

Al enterarse de la noticia, el presidente Raúl Castro lamentó la muerte y produjo la explicación más insólita: ""Este hecho es el resultado de la relación con EU, en la isla no existen torturados, no hubo torturados, no hubo ejecución. Eso sucede en la base (estadounidense) de Guantánamo"" (Información de Gerardo Arreola en La Jornada). Según el gobierno cubano, no hay disidencia en la isla y quienes así se identifican trabajan para el gobierno de Washington. Según el escritor cubano Antonio José Ponte, Zapata, en marzo de 2009 fue sometido a una operación por el coágulo cerebral producido por los golpes de sus carceleros. Hace unos días, 40 presos políticos cubanos le pidieron al presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, que visitaría Cuba, su intercesión a favor de Zapata Tamayo.

De acuerdo a Ponte, es creíble la hipótesis de que los Castro Ruz ""aceptaron el reto que les tendía un preso... øCuánto pesa un huelguista de hambre muerto cuando se tiene la eterna coartada del bloqueo estadounidenseú Las coartadas de libertad e independencia nacional, perfectamente comprobadas por el régimen desde hace medio siglo, han de prestarse ya a tapar este escándalo. Y, una vez más, se le abrirá expediente al asesinado, inventándole alguna misión de inteligencia estadounidense o destino parecido"".

El cadáver de Zapata se trasladó al pueblo de Banes, en la provincia de Holguín, mientras decenas de opositores eran detenidos en el este del país para impedir su presencia en el sepelio, informó Elizardo Sánchez, de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional. El control en la población fue riguroso. La policía tomó la entrada de Banes y detuvo a todos los vehículos pidiendo documentación. Se devolvía a los carentes de ""razón justificada"". El entierro fue como se esperaba, con la policía que reemplazaba a los deudos, a los que no se dejó llegar. Los agentes de la Seguridad de Estado tomaron Banes, y detuvieron o encerraron en sus hogares a 50 disidentes de Holguín. Pero se impuso una voz, la de su madre, Reina Tamayo, se alzó por encima de la represión: ""°Acabaron con Zapata, acabaron con Zapata! Fue un asesinato premeditado. Lo dejaron 18 días sin tomar agua en Camag¸ey. El gobierno totalitario de Fidel Castro es el responsable de la muerte de mi hijo"". (En Público de España, 26 de febrero de 2010).

Doña Reina afirmó en un video difundido por la bloguera Yoani Sánchez, que el caso fue ""un asesinato premeditado"" y pidió al mundo ""que exijan la libertad de los demás presos para que no vuelva a suceder lo que ha sucedido"". Yoani fue detenida brevemente al querer firmar el libro de condolencias instalado en La Habana (El Nacional).

El arzobispo de Santiago, Dionisio García Ibáñez, aseguró en un comunicado: ""En varias ocasiones pedí visitar a Zapata sin lograrlo"". De acuerdo con Gerardo Arreola, la opositora Caridad Caballero, residente en Holguín, pasó unas 20 horas detenida sin cargos en el Órgano de Instrucción de Seguridad del Estado. Ella aseguró que habría en ese lugar unos 20 activistas detenidos, igualmente sin acusaciones concretas. Entrevistado por periodistas brasileños, Raúl Castro respondió a las acusaciones de los organismos de derechos humanos sobre el trato a la disidencia: ""Esto es porque estos grupos son como la prensa que publica lo que quieren los patrones"". Al inquirir otro reportero por la ausencia de periodistas no brasileños, fue contundente (versión aproximada): ""Reconozco que en Cuba no tenemos una libertad de expresión. Pero si Estados Unidos nos dejara en paz, eso podría cambiar"".

La mayoría de los cubanos ignoran la muerte del disidente, ya que ""los medios nacionales la han obviado totalmente, [pero] poco a poco, a través de Internet y de las antenas satelitales clandestinas, se va esparciendo la información"" (Fernando Ravsberg de BBC Mundo). CubaNet, medio en español y Yoani Sánchez (a través de Twitter), aseguran que cuatro presos políticos, y el periodista Guillermo Coco Fariñas, han iniciado sus propias huelgas de hambre.

"