Un secretario 'first class'

Para un sector gubernamental con tantas exigencias presupuestales y tan magros recursos, como es el educativo, resulta asombroso descubrir que su titular, el doctor Reyes Tamez Guerra, destine una buena parte del gasto a realizar viajes aéreos frecuentes al extranjero, y por el país.

Según los datos proporcionados por la Unidad de Enlace y Acceso a la Información de la Secretaría de Educación Pública, en cinco anos, los viajes del doctor Tamez costaron 2 millones 195 mil 824 pesos, y consumieron 213 días. Veintiún semanas suman los viajes por el país, y 31 los viajes por el extranjero.

Naturalmente, el problema no sólo radica en la totalidad del gasto, sino en el desglose de éste, y en el incumplimiento de la normatividad que existe para llevarlos a cabo.

Por ejemplo, por boletos a Dublín, la SEP pagó 61 mil 862 pesos, y antes de llegar a París, para asistir a una conferencia de la Unesco, el secretario de Educación pasó cuatro días en Valladolid, Espana. La normatividad, decíamos, exige que los gastos en el extranjero no deberán rebasar los 500 dólares diarios, y los boletos de avión deberán adquirirse a precios competitivos y no en clase especial, además de que el tiempo deberá ser exclusivamente el necesario en las tareas oficiales.

Con todo, en 45 viajes, el secretario visitó más de 20 países en cuatro continentes y dos islas del Caribe. Esta erogación es igual a lo que este ano se destinó para adquirir mobiliario y equipo de apoyo a las actividades culturales de todo el país, y el doble de lo que se dedica al fomento de la lectura en las 32 entidades federativas.

Por supuesto, un secretario de Educación tiene necesidad de asistir al extranjero a reuniones internacionales, a observar los avances en la materia y hasta para visitar a los estudiantes mexicanos en Sydney, Australia, como lo hizo el doctor Reyes Tamez, pero seguramente sus necesidades de hacer giras por el mundo no son tan grandes como las del secretario de Relaciones Exteriores.

Por otra parte, se sabe que durante sus primeros dos anos de gestión, realizó un número importante de viajes a Monterrey, con lo que se evidencia que sus prioridades de viaje están en el extranjero, en su patria chica y en tercer lugar el país del que es secretario de Educación Pública.

Tal vez el doctor Tamez Guerra, que tiene la cultura regiomontana del riguroso manejo de los dineros, entienda mejor que nadie la disparidad entre lo que cuestan sus recorridos aéreos y el gasto mensual en una primaria, a la que se destinan 9 mil 400 pesos por alumno.

Además, hay viajes del doctor Tamez de los que no resultaron informaciones de prensa, ni rastros en la agenda; uno podría suponer, entonces, que éstos no tuvieron motivos oficiales que los justificaran.

El doctor Tamez, quien también ya había sido cuestionado hace cinco anos por residir en un lujoso hotel de Polanco con cargo a la SEP, debería dar una explicación detallada y convincente de este asunto.

Ciertamente, hay normas, pero por lo que la transparencia informativa indica, da la impresión de que aquí no se han cumplido, por tanto, queda pendiente la cuestión de regular con mayor acuciosidad los gastos de viaje de los altos funcionarios de la administración pública. (El Universal)