Un video peligroso

Zetas son un grupo de sicarios al servicio del narco surgido del desaparecido Instituto Nacional de Combate a las Drogas hace nueve anos. Eran militares, como el general Jesús Gutiérrez Rebollo, su jefe, primero enaltecido en Estados Unidos por su desempeno profesional, y ahora en prisión.

En una videocinta obtenida por El Universal, sin editar, se aprecia a cuatro Zetas, secuestrados, torturados y uno de ellos asesinado. La grabación registra el interrogatorio al que fueron sometidos y, si se toma con todas las reservas del caso, puede ser crucial para esclarecer algunos homicidios recientes y de los cuales han sido responsabilizados oficiales de la Agencia Federal de Investigación.

Los Zetas afirman que miembros del grupo de operaciones especiales de la Policía Federal Preventiva secuestraron y dieron muerte a enemigos del cártel del Golfo que comanda Osiel Cárdenas, y manipularon información para beneficiarlo. También hacen relatos detallados de detenciones, pagos por servicios de protección y asesinatos, entre ellos el del ex presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Nuevo Laredo, a unas horas de su toma de posesión como jefe de la Policía.

De todos modos, no hay forma de saber hasta qué punto un secuestrado, atado, torturado, intimidado declara la verdad de lo que le preguntan o simplemente obedece con la tenue esperanza de escapar con vida. Es aquí donde la policía científica, los expertos investigadores, los sicólogos y los técnicos de videograbaciones deben desplegar todas sus dotes para desentranar lo ocurrido.

Además, claro, están las investigaciones en el mundo criminal en el cual se movían estos sujetos, que tampoco pueden ser maltratados y muertos a sangre fría, en una aparente venganza, y con armas reglamentarias del Ejército mexicano.

La tentación de seguir las pistas fáciles, obvias, es muy grande. Por eso hay que estar bien advertido de que las cosas no tienen que ser necesariamente como desean que las veamos, aunque también hay que tomar con mucha seriedad lo que está a la vista y, por supuesto, exigir que las autoridades nos expliquen lo que ello significa con todo rigor, seriedad, sin ocultamientos y sin defensas subrepticias, para deslindar responsabilidades de quienes pudieran haber sido aludidos ahí y para garantizarnos que este tipo de hechos no deben seguir ocurriendo en México. Lo medular es que, de un modo o de otro, entre policías y criminales, lo sucedido ahí en el video es un pavoroso ejemplo de que el crimen organizado actúa sin refrenarse, y aun tiene el atrevimiento de grabar sus fechorías y enviar mensajes cifrados.

Con todo, el mensaje que con nitidez recibe la sociedad mexicana es que hay un territorio negro donde sólo campea el poder de fuego del narco y nadie entra allí a fondo. No desdenamos los logros de la acción represiva en contra del narcotráfico, pero la verdad es que allí están los matones, con sus armas prohibidas, sus vehículos veloces, sus lujos ramplones y el terror que hacen sentir a la sociedad mexicana, particularmente a aquella que vive en las ciudades donde principalmente actúan.

No es cualquier cosa lo que muestra este video peligroso. Es la vida y la muerte de hombres que se han involucrado, de grado o por fuerza, en un mundo en el que la violencia predomina, en el que la traición y la ambición se conjugan para hacer una mezcla danina para todos, pero muy particularmente para quienes se sumergen en esta realidad aparte.

Una sociedad y un gobierno que tienen a la vista este tipo de fenómenos criminales está siendo danada seriamente. Exigimos el esclarecimiento de este video y demandamos la pronta verdad y la procuración y administración de justicia que corresponde. (El Universal).