En el marco del 50 aniversario de Cuarto Poder, el periodista José Juan Balcázar rememoró su paso por las páginas de este medio donde, además de formar parte de la historia periodística, forjó una entrañable amistad con el fundador Conrado de la Cruz. Entre anécdotas, bromas y reflexiones, destacó la libertad editorial, la visión empresarial y la generosidad de quien convirtió al periódico en una institución del periodismo en Chiapas.
Aunque colaboró por un periodo relativamente breve, los recuerdos permanecen imborrables de su paso por la redacción y, sobre todo, de la amistad que construyó con Conrado de la Cruz.
“Creo que estuve un par de años cuando mucho, pero mi relación con Conrado fue mucho más larga: antes, durante y después de trabajar en Cuarto Poder”, subrayó.
Su testimonio es una ventana a una época del periodismo que hoy parece lejana: cuando las columnas se entregaban en disquetes, no existían redes sociales y los diarios impresos eran la principal vía de acceso a la información.
Una amistad antes del periodismo
La historia entre José Juan Balcázar y Conrado de la Cruz se remonta a principios de los años noventa, cuando Balcázar trabajaba en el área de comunicación social del gobierno estatal.
“Ahí llegaba Conrado todos los días con una caja de cartón llena de dulces regionales que compraba en el mercado”, recordó.
Garapiñados, gaznates, cocadas y otros dulces típicos eran el pretexto para largas conversaciones en un ambiente relajado.
“Se quitaba los zapatos, se tiraba en el sillón y se ponía a platicar con nosotros. Era muy generoso y muy atento”, explicó.
Desde entonces, dijo, observó en él una característica que lo definiría: su extraordinaria habilidad para construir relaciones humanas.
“Sabía ganarse a la gente. Un pin, un llavero o una loción para las secretarias. Eran detalles sencillos, pero lograba que todos lo recibieran con gusto”, destacó.
La llegada a Cuarto Poder
A finales de la década de los noventa fue invitado a colaborar como columnista en el periódico. Con la columna Confines, un formato que se publicaba por lo menos seis veces a la semana, consolidó su paso por la casa editorial.
Sin redes sociales ni correo electrónico, el proceso dependía de largas jornadas y un disquete que contenía la información.
Además, las y los lectores debían conseguir el periódico de manera física. El acceso a internet era limitado y se valoraba más la profesión.
Hoy, la información circula en segundos, pero el desafío sigue siendo el mismo: generar contenido de calidad.
La libertad como sello editorial
Algo destacable durante su experiencia periodística, dijo, fue la libertad con la que pudo escribir.
En otros medios, recordó, los textos pasaban por filtros editoriales o incluso por censura previa. Sin embargo, en Cuarto Poder ocurría lo contrario.
“Conrado era muy honesto. No leía las columnas antes de publicarlas, lo hacía como cualquier lector”, subrayó.
Anecdotario
Entre las historias más memorables de su relación con Conrado de la Cruz, mencionó una llamada telefónica que terminó en carcajadas.
Tras dejar de colaborar con el diario para integrarse a una campaña política, pidió a un amigo que siguiera entregando sus recibos de honorarios. Sin embargo, el amigo continuó cobrando sin avisarle.
Meses después, recibió una llamada de Conrado.
“Me dijo: ‘Oye, ¿cuándo dejaste de escribir con nosotros?’ Le respondí que en agosto. Y entonces me soltó: ‘Entonces devuélveme mi dinero, rata, porque yo te sigo pagando’”.
La reacción, lejos de ser un reclamo airado, fue una muestra de confianza y afecto que generó risas y una historia más que añadir al repertorio.
El lenguaje de la confianza
La amistad entre ambos también se expresó en un peculiar juego de apodos.
En los años noventa, cuando el término “Chupacabras” se popularizó como metáfora de los distractores mediáticos, comenzaron a llamarse así entre bromas.
“Yo le decía Don Chupacabras y él me decía Chupas”, mencionó.
El apodo se convirtió en una muestra de la irreverencia y cercanía que compartían.
Un director con olfato periodístico y visión empresarial
Para José Juan Balcázar, el éxito de Cuarto Poder no solo se explica por la calidad informativa, sino por la capacidad de Conrado para generar proyectos.
Mientras otros directores se enfocaban en las quejas, Conrado de la Cruz apostaba por las ideas y la innovación.
“Yo siempre le reconocí que el tiempo que otros dedicaban a reclamar, él lo dedicaba a vender y a crear”.
Esa combinación de intuición periodística y visión empresarial fue determinante para consolidar a la empresa.
La solidaridad en tiempos difíciles
La amistad se puso a prueba durante uno de los momentos más complejos para la familia De la Cruz: el proceso judicial que enfrentó Conrado de la Cruz hijo.
Balcázar, entonces inmerso en la política, colaboró con estrategias y gestiones, manteniendo la relación más allá de las diferencias políticas.
“Siempre estuvimos del mismo lado. Yo le sugería qué hacer, con quién hablar, qué ruta seguir”, puntualizó.
“Hacer un periódico es parir todas las noches”
Al reflexionar sobre el 50 aniversario de Cuarto Poder, enfatizó la intensidad del trabajo periodístico: reportear, redactar, editar, diseñar, imprimir y distribuir, día tras día, sin pausas.
“Hacer un periódico es parir todas las noches. Cincuenta años es un mundo de años”, afirmó.
Para quienes vivieron la época de la prensa caliente, las galeradas y las rotativas, el aniversario representa mucho más que una cifra.
Un reconocimiento a las nuevas generaciones
Por otro lado, consideró que uno de los mayores méritos del periódico ha sido abrir espacios a jóvenes periodistas.
En tiempos de transformaciones tecnológicas y retos económicos para los medios, la permanencia de Cuarto Poder es, en su opinión, motivo de admiración.
“Para mí siempre será motivo de gratitud haber trabajado ahí”, declaró.
El mensaje por los 50 años
Con emoción y gratitud, José Juan Balcázar envió su felicitación al periódico y a la familia que lo ha sostenido durante medio siglo.
Porque detrás de cada edición hay décadas de esfuerzo, desvelos y compromiso con la verdad.
“Felicitar a doña María, a Ana María y a todos. Que vengan muchos años más. Salud… e inviten a los tragos”, concluyó.












