"El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, anuncia dos proyectos tan ambiciosos como simbólicos de su visión de la ciudad de México.
Ebrard ha delineado una visión que enlaza políticas públicas como becas, agua, transportación y reformas al catastro como programas que contribuyen a la mejoría de la vida en la capital mexicana, de playas artificiales y pistas de hielo a museos y albercas.
Las obras que anunció el jefe de Gobierno, un teleférico de Tacubaya a la Universidad Iberoamericana, y un túnel que cruzaría las delegaciones Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo hasta Cuajimalpa, son el símbolo de esa visión que trata de responder a las demandas paralelas de infraestructura y de mejoría de vida
Eso es parte también de esa nueva y ambiciosa óptica: enlazar políticas públicas con necesidades inmediatas; visiones con realidades.
Las ideas acompanan propuestas como los trabajos en el emisor central, los distribuidores viales y el metrobús, obras que al margen de las molestias que crean en lo inmediato podrían ser las respuestas que permitan mantener la viabilidad de la ciudad.
Habría que preguntarse cual sería la situación del Distrito Federal sin los ejes viales construidos y criticados en los setentas.
El esfuerzo es plausible y acompana ahora a otras medidas que dan senales positivas a reclamos como articular el Sistema de Transporte público, un medio ambiente más limpio y la mejoría de la situación de seguridad y los servicios municipales. Una visión de futuro debe responder también a esas demandas inmediatas.
Imposible ignorar a latinos
El valor de los votantes hispano-estadounidenses en la actual contienda para selección de candidatos presidenciales quedó de relieve cuando el ""superdelegado"" californiano Steven Ybarra denunció el relevo de la mexico-estadounidense Patti Solís Doyle al frente de la campana de la senadora Hillary Rodham-Clinton.
Ybarra puede estar sinceramente indignado, o su actitud quizá es sólo jugada política para hacerse notar de parte del rival de la senadora, el también senador Barack Obama, si no es que una forma de socavar la fuerza de Rodham-Clinton entre los cada vez más importantes votantes latinos.
La propia Solís Doyle, hija de padres mexicanos, rechazó que hubiese habido ""juego sucio"" en su salida y calificó a Ybarra como mal informado. En cualquier caso, el relieve que algunos dieron a la postura de Ybarra es una senal del cambio cualitativo en la visión de los votantes hispanos como un bloque al que ya no es posible ignorar.
La largamente esperada emergencia del voto latino como un bloque a considerar en Estados Unidos beneficia, por ahora, a los demócratas, que de hecho lo consideran como suficientemente importante para disputárselo.
Gane quien gane la candidatura y después la presidencia, esa persona deberá incluir el factor hispano en sus acciones. Y eso quiere decir también que los países latinoamericanos deberán reevaluar la forma y el fondo de sus propias relaciones con los migrantes y sus descendientes... (El Universal).
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