Una cilindrera en la ciudad

"David Morales * CP. Desde la una de la tarde en las calles de Tuxtla Gutiérrez se puede escuchar un sonido distinto al bullicio propio de una ciudad, es un ""cilindro"", la caja de música que en Chiapas casi desaparece. Sorprende ver a un hombre que aún opere una máquina como ésta, y sorprende aún más que sea una mujer quien decida continuar con el espectáculo callejero.

Se llama Virginia Pérez Villegas, joven oaxaqueña de 19 años que siendo ajena al mundo de las portátiles cajas musicales un día conoció a Adiel García. Él, Adiel, se dedica desde hace varios años a tocar el Cilindro en las calles y así ganar dinero. En las calles se conocieron y en las calles se enamoraron. Hace año y medio se casaron.

Virginia se sintió atraída por la operación del Cilindro y desde hace un año viaja junto a su esposo por todo el estado, una maleta y la máquina musical son todo su equipaje.

Virginia inicia su turno en el cilindro a la una de la tarde, a esa hora releva a Adiel quien carga la máquina desde las nueve de la mañana.

Se cobija en la sombra que proyecta el edificio de un banco ubicado en la 1™ Sur entre la Calle Central y 1™ Poniente. De baja estatura y esbelta figura, Virginia se hace cargo del Cilindro que pesa unos 45 kilos.

No conoce el precio exacto de la maquina a su cargo, pero sabe que es muy cara. Revela que no es un Cilindro, tampoco un órgano lo que toca, es una vitrola. Sabe las diferencias entre ellas. ""El cilindro funciona por medio de aire, la vitrola trae un disco de acetato de esos viejos"" explica.

Virginia cuenta que son ocho canciones las que emergen de la caja. ""Son la rielera, cielito lindo, el rancho grande, el zopilote mojado, cuatro milpas, luz verde y.... (se detiene) el caso es que trae ocho"", dijo mientras sonríe al notar que olvidó las otras dos canciones.

Algunos le llaman ""cilindrera"", otros ""organillera"" y otros más no saben como llamarla, pues desconocen el nombre del instrumento que porta.

Asegura tener una vida tranquila ""Gracias a Dios sí sale para comer, tal vez no para lujos, pero, si para lo necesario""- vuelve a sonreír-.

La estancia en una ciudad depende de cuanto dinero ganen, recién llegaron de Tapachula.

Virginia ha identificado de quienes reciben más monedas o ""cooperaciones"" como ella le dice al dinero recibido. ""La gente gringa casi no coopera, coopera más la gente del lugar... los primeros días si cooperan, luego se acostumbran y es cuando hay que cambiar de lugar... esto es como los negocios, hay días que si y otros que no"" cuenta.

Virginia y Adiel son solo ellos dos, no tienen hijos. Virginia sabe que algún día habrá que cambiar de trabajo, pero mientras ese día llega seguirán viajando juntos por todo el país.

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