Una consulta cuestionable

"El próximo domingo, con patrocinio del Gobierno del Distrito Federal y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), iniciará en la ciudad de México un proceso de consultas populares sobre la reforma energética que infortunadamente tiene fallas de origen.

Tan deseable como sería un referendo real sobre la propuesta de reforma, cualquiera que sea, el ejercicio que arranca este fin de semana no sólo será dudoso por su método e insuficiente en términos de votantes sino, también, prejuiciado por sus preguntas y por tanto desconfiable en lo que se refiere a su resultado.

El ejercicio, sin embargo, no debiera ser así. En alguna medida, al ser el primero de su tipo en México, pudo y debió haberse organizado de otra forma, una que reuniese el rigor científico y el deber cívico para obtener una visión real de un tema político.

En vez de ello, será un ejercicio en el que se espera participen tantos como un millón de personas, probablemente miembros o ciudadanos ideológicamente afines al Partido de la Revolución Democrática, que será el eje organizador del acto a realizarse en tres etapas. La del domingo será la primera.

El ejercicio pues no contribuirá a un diálogo nacional, sino que será básicamente un refrendo de la posición conocida del PRD, que reclama un manto nacionalista pero al mismo tiempo hace sospechar que sólo trata de encubrir sus problemas internos y su capacidad.

Ciertamente, no hay nada malo con la postura nacionalista, pero si tanta confianza hay en que esa postura es compartida por la mayoría de los mexicanos, la consulta pudo y debió haber sido organizada con una pulcritud irrefutable.

Pero la realidad es distinta. A pesar de lo que ojalá sea entusiasmo por los críticos de la propuesta del gobierno federal y los adversarios de la participación privada en la industria energética del país, no puede menos que considerarse que para muchos en el propio GDF y la izquierda nacional se trata de un ejercicio utilitario para reforzar sus propios argumentos y en el mejor de los casos su posición política.

El referendo sólo es políticamente válido cuando tiene una participación, una organización y un resultado a prueba de dudas. Las concentraciones callejeras son senal de una opinión, mas sus expresiones suelen ser fruto del manejo de multitudes, que son tan manipulables como las ""asambleas"" de grupo.

Claro es también que el gobierno federal debió haber hecho suya la iniciativa y presentar sus propuestas energéticas abierta y completamente, para que un pueblo informado -o tan informado como fuera posible- se pronunciase.

En sus catilinarias diarias el locutor estadounidense Lou Dobbs acostumbra plantear ""encuestas"" en torno a una pregunta en la que demanda a sus escuchas que respondan si están de acuerdo con que Estados Unidos ayude a extranjeros criminales o alguna pregunta con esa inclinación.

Dado el perfil derechista y ultranacionalista de los seguidores de Dobbs, los resultados suelen ser demoledores: ""el 90% (o el 94, 95 o 96) est* de acuerdo en...""

Lo que no dice es que su audiencia está compuesta mayormente por elementos políticamente conservadores y frecuentemente de acuerdo con los puntos de vista de Dobbs, sin olvidar que son los anímicamente motivados a responder a la pregunta. No es de sorprender entonces que los resultados de la ""encuesta"" sean rutinaria y abrumadoramente favorables a las opiniones de Dobbs.

Para bien o para mal la consulta del domingo tiene, como la de Dobbs, características que servirán para subrayar la opinión del patrocinador y sus simpatizantes, pero no para tener una idea siquiera del parecer de la mayoría de los mexicanos. Y no debió ser así. (El Universal)

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