"Siempre resulta esperanzador que los órganos de procuración de justicia se adecuen a las condiciones reales del país, sobre todo para que no queden impunes los crímenes que se puedan estar cometiendo en un ámbito determinado de la sociedad.
Ayer el presidente Vicente Fox nombró a David Vega Vera al frente de la nueva Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra Periodistas y advirtió que este tipo de agresiones agravian a toda la sociedad, por lo que no descansará su gobierno hasta encontrar y castigar, ""con todo el peso de la ley"", a los responsables de dar muerte a los trabajadores de la prensa en cumplimiento de su deber.
Por su parte, el nuevo fiscal senaló que actuará con ""temple, firmeza y dureza"" en la persecución de este tipo de delitos.
No podría esperarse menos de un gobierno que tiene la responsabilidad de garantizar a los ciudadanos que las libertades de todo tipo, incluyendo la de expresión, sean efectivamente ejercidas. En el caso de los periodistas, la escalada de violencia que se ha incrementado de un tiempo a la fecha tiene en entredicho la efectividad de las autoridades para defender a la sociedad y hacer valer el estado de derecho frente a estos poderes paralelos que retan al gobierno, atentan contra la paz social y buscan acallar las voces que les resultan incómodas y los exhiben.
No es nuevo que haya agresiones contra la prensa, lo alarmante es la impunidad de la que gozan los agresores y los niveles de intimidación a que se ha llegado. No aparece el companero Alfredo Jiménez Mota, periodista de Sonora, presuntamente secuestrado por narcotraficantes; se baleó el edificio del periódico El Manana, de la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, con armas de grueso calibre, hiriendo de gravedad a colegas; no ha quedado claro el proceso que se sigue respecto del asunto Lydia Cacho, periodista de Quintana Roo.
Todo esto por mencionar sólo los casos más sonados y preocupantes de los últimos meses, pero, en el plano nacional, todavía caciques locales suelen maltratar a la prensa que no les resulta afín.
Será importante, entonces, que la nueva fiscalía -a diferencia de lo que ha sucedido con otras dependencias similares creadas en el pasado reciente- sí dé resultados y no tema ir a fondo en los casos que tenga bajo su cargo.
No se podría permitir que dicha oficina sólo fuera decorativa. El trabajo del fiscal será resolver los casos en curso, pero no sólo eso, sino que también deberá promover la adecuación del marco legal para proteger la actividad periodística y buscar que los delitos contra la prensa se federalicen y no sean sólo asuntos del fuero común o local, así como evitar que tengan prescripción, para impedir que reine la impunidad.
Los resultados de la nueva fiscalía tienen que ser inmediatos y creíbles. Siempre apegados a derecho y con la contundencia necesaria para que no haya duda de que se está castigando a los verdaderos responsables.
La libertad de expresión no puede quedar desprotegida, porque se estaría exponiendo a uno de los pilares de la democracia mexicana al arbitrio de delincuentes.
El fiscal Vega Vera comienza su labor a contrarreloj, con un enorme déficit de resultados en materia de agresiones a la prensa y con el reto enorme de prevenir este tipo de delitos, de tal manera que México deje de ser un lugar peligroso para ejercer esta profesión. Más riesgosas que nuestro país sólo lo son aquellas naciones que se encuentran en guerra, como Irak o Afganistán, lo que es, a todas luces, intolerable. (El Universal)
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