Una mamá especial: la profesora Blanquita

Una mamá especial: la profesora Blanquita

La profesora Blanquita, como es llamada con cariño por sus alumnos, es madre de cuatro hijos, condición que ha sobrellevado de manera destacable con sus actividades relacionadas al magisterio de Chiapas.

Alrededor de tres décadas de dedicarse a la formación de estudiantes en la entidad, Blanca Estela Gómez Rosales, quien es originaria de la Ciudad de México, es reconocida por su labor como maestra de primaria, pero en esta ocasión también es admirada por sus hijos y nieta como una madre y abuela ejemplar.

Cuando la profesora Blanquita comenzó su carrera en el magisterio, llegó a comunidades muy alejadas en la entidad, por lo que su hija Xitlali comparte que, prácticamente, creció con ella en los salones de clases mientras era una bebé; los pequeños alumnos respetaban y guardaban silencio, lo cual era aprovechado por los más dedicados para poder avanzar con sus actividades.

“Agradezco infinitamente a Dios por darme una madre tan maravillosa, porque mi madre es quien me puso alas y me enseñó a volar, es quien me borra la tristeza y enciende las sonrisas construyendo un mundo de los sueños, es ella quien cada día me regala un mundo de palabras y de emociones. Su mirada es infinita porque el amor sí existe, todo está dentro de sus ojos”.

La hija de Xitlali es Emily Guadalupe, quien es la nieta de la profesora Blanquita y quien también ha disfrutado de ser alumna de su abuelita, por lo que comparte:

“La quiero muchísimo porque es mi abuelita y es mi maestra, pero sobre todo la quiero porque desde que yo soy una bebé siempre me ha amado mucho, me ha cuidado y me ha defendido mucho y yo la amo”.

El ahora abogado Roger es el hijo varón de la familia; comenta que siempre ha admirado a su madre porque es una persona que entrega con mucho corazón su trabajo, una persona con humildad que siempre busca la manera de dar lo mejor por la enseñanza de las niñas y los niños; “siempre veo la casa y su salón lleno de materiales didácticos”, agrega.

“Desde muy niño me enseñó lo que es la humildad, el cariño y el amor. Recuerdo que en una ocasión ella me contó la primera vez que fue a dejarme en el kínder; dice que lloró al dejarme, porque es obvio del amor que existe, es decir, no separarse de su madre porque lo es todo.

“La manera que tiene de ser, la manera en la que enseña y por cómo es. Una anécdota de ella conmigo fue cuando íbamos de regreso a la casa y el suelo estaba resbaloso; entonces yo me resbalé y mi mamá cayó conmigo. Cuando llegamos a la casa nos reímos, fue doloroso, pero divertido”, comparte su hija Naxiely