Destruir y despoblar constituye el primer paso de una nueva guerra de conquista y, en el contexto de un mundo inmerso en conflictos, lo que está en juego no es la supervivencia de las civilizaciones, sino la permanencia de modelos de explotación, represión, despojo y desprecio, afirmó el capitán Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Sostuvo que la guerra no solo implica destrucción, sino también el ocultamiento de otros conflictos y resistencias en los territorios agredidos.
“La guerra en Ucrania esconde las resistencias y rebeldías en esa geografía y en la Rusia neozarista de Putin; en el Irán islámico aplasta la lucha de quienes, como mujeres, resisten. En esos tres casos, es el nacionalismo más rancio el que se enarbola para encubrir lo fundamental: las luchas de abajo”, expresó.
Capitalismo
Marcos consideró que el capitalismo ha entrado en una etapa marcada por una nostalgia de los siglos XVI, XVII y XVIII, aunque con nuevas características.
“En lugar de la Ilustración, la Inteligencia Artificial; no hay un Newton, sino un Musk. En lugar del ascenso de la razón, el dominio del algoritmo; en lugar de libertad, el neoliberalismo; en lugar de Estados nacionales, la globalización financiera; en lugar de gobiernos, juntas de accionistas. Y en las autodenominadas izquierdas, en lugar de consecuencia, cinismo”, manifestó.
Asimismo, señaló que la acusación de “terrorismo”, utilizada para justificar conflictos armados, es una práctica recurrente del gran capital.
“Sus jefes en el gobierno de Israel ahora acusan, sin prueba alguna, a organizaciones no gubernamentales españolas dedicadas a la ayuda humanitaria”, afirmó.
Entre las agrupaciones señaladas mencionó a Paz con Dignidad, Rumbo a Gaza —integrante de la Flotilla Global Sumud—, la asociación malagueña Al Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe y la filial española de la organización británica Human Appeal.
A pesar de este panorama, el dirigente zapatista aseguró que existen expresiones de resistencia y rebeldía que permitirán superar la resignación mediante la organización colectiva.












