Una reforma sin pasiones

"De todos los acuerdos que están tomando los partidos representados en el Congreso de la Unión respecto de lo que debe contener la reforma electoral hay un punto que se ha vuelto polémico: el relevo de la actual generación de consejeros electorales. zSe inscribe en un proyecto de evolución en el largo plazo del IFE o responde sólo a una coyuntura?

Para el consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, la propuesta de removerlos de sus cargos pone a las instituciones fundamentales del país al borde de ser secuestradas por los intereses de los partidos políticos nacionales. ""Hoy será el IFE y manana la Suprema Corte de Justicia de la Nación y posteriormente la Comisión Nacional de Derechos Humanos"", asegura. Él considera que responde a un arreglo político que intercambiaría el Informe de Gobierno por las reformas fiscal y electoral.

Ciertamente debe cuidarse que ninguna de las modificaciones que estén por aprobarse tengan dedicatoria u obedezcan a negociaciones de momento, porque lo que a fin de cuentas importa no son las personas sino el fortalecimiento de las instituciones a largo plazo.

La agenda de posibles mejoras a nuestro marco electoral es compartida por amplios sectores de los partidos políticos, académicos y organizaciones sociales: regulación de las precampanas, duración de las mismas, tiempo entre elecciones y toma de posesión del presidente, fiscalización de recursos, gasto en medios, contratación de espacios propagandísticos, guerras sucias, intervención gubernamental o de terceros en los comicios, recuento de votos. Esos son, entre otros, los temas recurrentes en las discusiones.

Hay claridad sobre el rumbo que deben tomar las nuevas reformas: garantía de equidad en las elecciones y aceptación de los resultados por parte de todos los contendientes y las autoridades, para que quienes resulten electos adquieran plena legitimidad.

Si conseguir todo esto pasa también por relevar a los actuales consejeros del IFE, es algo que tendrá que estar muy bien justificado por los partidos que así lo voten, en el entendido de que este tipo de reformas, por su naturaleza, no sólo contemplan aspectos jurídicos sino fundamentalmente políticos. Las leyes son entes vivos que evolucionan conforme la sociedad va exigiendo nuevos marcos normativos.

Con todo, no es desestimable la advertencia de Ugalde respecto de los motivos de los partidos para pedir cambios de consejeros, ya que de comprobarse que sólo son desquites y no soluciones de fondo, estaríamos pasando a una etapa de partidocracia imperial, lo cual no sería justo luego de que nos costó tanto trabajo sacudirnos la presidencia imperial.

Más allá de pasiones, lo que debe quedar claro es que las reformas que hoy se hagan deben salir por consensos y perdurar en el tiempo, para no hacer algo impulsivo que dentro de dos o tres anos nos genere otra crisis en el IFE.

Sí, en efecto, los partidos no pueden tomar arbitrariamente el control de la vida nacional y situarse por encima de las demás instituciones y poderes, pero tampoco el IFE o sus funcionarios están por encima del Congreso de la Unión. Se requiere de toda mesura y prudencia. (El Universal).

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