"En nota informativa por separado, en la edición de hoy, hay un señalamiento que es oportuno llamado de atención, antes de que muchas más personas pierdan la vida de forma dramática por un error que puede y debe corregirse a la brevedad.
Cuarto Poder se refiere al acceso poniente de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, en donde el pasado primero de julio se suscitó un accidente cuando un tractocamión no alcanzó a frenar y colisionó contra 17 vehículos y dejó por lo menos 11 personas heridas, entre ellas dos niños. Días antes, en ese mismo lugar hubo otro hecho similar en que otro camión se estrelló contra cuatro vehículos particulares, con saldo de cuatro personas lesionadas.
El acceso poniente de la ciudad capital se ha convertido en una zona excesivamente saturada. Además, los trabajos de reparación carecen de señalización.
El sitio, metros antes del retén conocido como ""La Pochota"", ha sido caracterizado a últimas fechas por una variedad de accidentes vehiculares derivados de la mala planeación y falta de señalización, pese a que Comunicaciones realiza obras allí.
La fila de carros inicia en la entrada a Tuxtla y llega hasta varias curvas adentro de la Carretera Panamericana, camino al entronque con la autopista Ocozocoautla-Las Choapas.
Sin embargo, al salir de la última curva previa a la recta de entrada a Tuxtla, la cual tiene tráfico lento, no existe ninguna señalización que alerte sobre las obras.
El peligro no por ausencia general de señalizaciones en la obra, sino porque las filas de carros son tan largas que los lugares donde están los anuncios son rebasados.
Así, los automóviles que salen de la última curva se encuentran con vehículos detenidos, por lo que tienen que frenar intempestivamente para evitar colisionar.
Estas maniobras son regularmente bien logradas por vehículos menores y en general por quienes circulan moderadamente, sin embargo para quienes avanzan a velocidad excesiva, sobre todo camiones de transporte que por su carga adquieren aceleraciones difíciles de frenar en distancias cortas, esa zona significa una verdadera trampa.
Así lo demuestran, se argumenta, los accidentes que ya han dejado de ser hechos esporádicos, por lo que urge que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes tome nota de lo anterior y lo corrija cuanto antes.
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