“Mi sueño es que mis hijos estén grandes y se gradúen, para que en algún momento vean todo el esfuerzo que uno está haciendo para que ellos estén bien”, son las palabras de Cindy, una madre migrante lactante de Venezuela ubicada en Tapachula.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en México (Unicef) reconoció la valentía de Cindy, por superar los obstáculos de su movilidad en Centroamérica y México con el fin de tener más oportunidades para su familia.
Para Unicef, las madres lactantes enfrentan desafíos para satisfacer sus necesidades nutricionales, lo que pone en riesgo de desnutrición y de deficiencias de vitaminas y minerales.
Cindy ha visto a su hija mojada por la lluvia o bien roja por el intenso sol, pero sabe que los sacrificios actuales son necesarios para conseguir un mejor futuro para su familia.
“A ella le doy puro pecho […] Yo prefiero que ella coma […]. Pasando la selva del Darién en Panamá, duré cuatro días sin comer. Porque nos encontramos sin comida y pues, ya en lo último antes de salir, yo no tenía fuerza para seguir”, expresó.
El Fondo mantiene activo el programa “Vamos juntos” en Tapachula el cual es financiado por la Oficina de Población, Refugiados y Migración de los Estados Unidos (PRM), con el cual pueden tener acceso a servicios de salud en México, su objetivo es brindar atención directa a niñas, niños, adolescentes y mujeres embarazadas en contexto de movilidad.
Cindy fue una de las pacientes y se sometió a una valoración médica. En la que le realizaron una serie de recomendaciones.
“Me dijeron que tenía que tomar más agua. Me ha hecho sentir mejor porque a veces uno no tiene ni agua, nos ha tocado tomar agua del río”, expresó.
Unicef reiteró la valentía de las madres lactantes, como Cindy, para enfrentar desafíos que hagan mantenerse sanas a ellas y sus hijas e hijos. Así, redignificar a las personas y recordarse que son personas con derechos.












