Unidad| unidad| unidad

El principal problema que en nuestros días enfrenta la libertad de expresión es la dificultad que las y los periodistas sostenemos a la hora de comportarnos unidos y cohesionados frente a la violencia, las agresiones y las amenazas del crimen organizado.

Lamentablemente, heridas antiguas y mal cerradas cobran hoy demasiada importancia. Memorias ociosas que impiden al comunicador expresarse a partir de su mejor naturaleza.

Y sin embargo, los angustiosos tiempos que corren habrían de obligarnos para suspender nuestras desavenencias. Lo que nos identifica es ampliamente superior a lo que nos divide.

Nos urge elevar el diálogo y los argumentos. Nos urge mostrar altura en las convicciones y las actitudes. Porque la circunstancia es grave, habríamos de cerrar filas, sin protagonismos, en torno a un mismo propósito: la vida, la seguridad y la libertad de todos los mexicanos.

Necesitamos establecer protocolos de seguridad, mecanismos de reacción inmediata ante amenazas y agresiones, unificar prácticas mínimas de conducta editorial en la cobertura de hechos violentos, de tal manera que, sin renunciar a nuestra labor de informar puntualmente lo que pasa en la sociedad, podamos proteger la vida de nuestros compañeros de profesión, así como los derechos y la dignidad de las víctimas.

Acuerdos básicos sólo pueden surgir de los propios medios. Nadie puede venir a dictarlos, a riesgo de querer después imponer su versión de los hechos o, peor aún, buscar nuestro silencio. Lo que está en juego es la libertad de expresión, y hemos de actuar en consecuencia, entendiendo que en tiempos excepcionales se tienen que tomar medidas igual de excepcionales. Entendamos la gravedad del momento actual y la grandeza que se necesita para asumir compromisos compartidos, por elementales que sean.

La distancia que hoy nos separa es la fuerza de nuestros enemigos. La coincidencia que mañana nos reunirá es el anuncio de su derrota.

Esta generación nuestra todavía puede demostrar que supo hacer la diferencia; que logró estar junta, digna y honesta frente a los detractores de México.

El presidente del Consejo de Administración de El Universal, el licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, puso a disposición, en un foro organizado por el Comité de Protección de Periodistas (CPJ) y por la Sociedad Interamericana de Prensa, todo el apoyo para quienes promuevan la cohesión y la unidad dentro del gremio de los comunicadores.

Es una mano que se extiende con la sola pretensión de sumarse al esfuerzo ya emprendido por otras manos. (El Universal)