Unidos contra el cambio climático

A menos que combinemos acciones decisivas, el cambio climático arrasará con nuestro planeta, con nuestra prosperidad y nuestra seguridad. Los peligros han sido sólo aparentes para toda una generación. Ahora los hechos han comenzado a hablar: 11 de los pasados 14 años han sido récord en temperaturas altas, la capa de hielo del Ártico se derrite y el año pasado los altos precios del petróleo y la comida fueron una llamada de atención de lo que será un futuro de caos. En los periódicos científicos la pregunta que se hacen no es si los humanos somos los culpables, sino cuánto tiempo nos queda antes de rebasar el límite de los daños irreversibles. Hasta ahora el mundo ha sido alimentable y medio atendido.

El cambio climático ha sido causado por siglos, tendrá consecuencias que durarán mucho tiempo y nuestras posibilidades de mejoría serán determinadas durante los próximos 14 días. Hacemos un llamado a los 192 países convocados en Copenhague a que no duden, a que no caigan en disputas, a no culparse unos a otros sino a darse cuenta del tamaño de oportunidad que tienen frente a sí. Esta no debe ser una pelea entre ricos y pobres, o entre Este y Oeste. El cambio climático afecta a todos y debe ser resuelto por todos.

La ciencia es compleja pero los hechos son claros. El mundo necesita tomar pasos para limitar el aumento de temperatura en 2 grados centígrados, objetivo que propiciará que las emisiones globales alcancen su pico y comiencen a descender dentro de los próximos 5 a 10 años. Un incremento mayor, de 3 o 4 grados -el mínimo de aumento que se espera si no hay acciones concretas- presionaría continentes y volvería desiertos las tierras de cultivo. La mitad de todas las especies animales tenderían a la extinción, sin contar con los millones de personas que serían desplazadas de sus lugares de origen, además de que naciones enteras serían cubiertas por océanos.

Pocos creen que de Copenhague podrá salir un tratado productivo; un progreso real pudiera surgir de la llegada del presidente Obama a la Casa Blanca para revertir años de obstruccionismo estadounidense.

En Copenhague los políticos pueden y deben acordar los lineamientos básicos de un justo y efectivo acuerdo, así como el inicio de la construcción de un cronograma de acciones que deberá quedar listo para la siguiente reunión ambiental convocada por las Naciones Unidas, para junio próximo, en Bonn, Alemania.

Su eje deberá ser un acuerdo entre el mundo rico y los países en vías desarrollo sobre la forma en que habrá de distribuirse la carga en la lucha contra el cambio climático, y la forma en que habremos de compartir la reducción de los trillones o más de toneladas de carbón que debemos dejar de emitir antes de que el mercurio alcance niveles peligrosos.

Superar el cambio climático será el triunfo del optimismo sobre el pesimismo.

Es en tal espíritu que 56 periódicos de todo el mundo nos hemos unido en este editorial común. Si nosotros, con diferencias importantes en perspectiva nacional y política, pudimos ponernos de acuerdo, contamos con que nuestros líderes también lo harán.

Los políticos reunidos en Copenhague tienen el poder de delinear el juicio de la historia que juzgará a su generación: o como los que vieron el reto y lo enfrentaron, o los estúpidos que al ver la calamidad venir no hicieron nada para evitarla. Les rogamos tomar la mejor decisión. (El universal)