Se supone que las universidades públicas destinan un presupuesto para la compra de libros con el fin de actualizar sus bibliotecas, pero en el último año lo han dejado de hacer al menos con las librerías locales, las cuales ya no han visto esos procesos de compra que realizaban estas instituciones, representando un fuerte golpe económico.
De acuerdo a Julio Sánchez, presidente de la Asociación de Librerías y Papelerías de Chiapas, con esto se visualiza que “seremos un estado que no tenga actualización bibliográfica, a diferencia de otros estados del país que independientemente de la pandemia dedicaron un presupuesto especial a la compra y actualización de material bibliográfico”.
Detalló que antes de la llegada de la pandemia a la entidad tenían censados 65 establecimientos del giro de librerías y papelerías en diferentes municipios de la entidad, integrados en la asociación.
De esos, la mitad representa solamente a librerías, de esa mitad a más de un año de la pandemia se tiene registro de que sólo 20 continúan funcionando, lo que significa que casi la mitad desapareció ante el impacto de la pandemia.
Manifestó que independientemente del golpe económico que representa para los propietarios, también tiene un fuerte impacto social al ser espacios de vinculación entre la sociedad, siendo pieza fundamental para promover la lectura.
El empresario indicó que no están en contra de la lectura a través de medios digitales a los que recurre mucha gente, incluso se han modernizado y algunas librerías han comercializado a través de plataformas, pero “lo triste” es que las instituciones tampoco las promueven, como la propia Secretaría de Educación.
Todas se quedan con las plataformas gratuitas, que si bien dan un buen servicio, éste es muy básico y no se puede acceder a material más especializado, lo que requiere una inversión y es un gasto educativo que no se está haciendo.
Apuntó que han notado la falta de competencia, por ejemplo, “Guadalajara acaba de inaugurar un espacio denominado ‘Caja cultural de la lectura’ y le sigue apostando a la educación, principalmente al fomento de la lectura, pero en nuestro estado hemos venido de más a menos”.
Hacen falta más políticas públicas al respecto, refutó, por lo que antes de la pandemia trabajaron en una propuesta junto a dos diputadas locales, concretamente en una agenda del fomento a la lectura a través de la cual identificaron que Chiapas está en el último lugar en comprensión lectora.
“Nuestros jóvenes están leyendo pero no están comprendiendo lo que leen y eso es mucho más alarmante”, declaró el empresario.
Se entiende que influye la diversidad de lenguas originarias que se hablan en la entidad, pero lo cierto es que tampoco hay material que incentive la lectura en cada una de ellas. Incluso eliminaron el Programa Estatal de Fomento a la Lectura de la Secretaría de Educación.











